La “recuperación” del Che Guevara.

Publicado en por Franky

México a 12 de junio de 2009


Hace algunos días las autoridades universitarias, tras el asesinato en Ciudad Universitaria de un presunto narcomenudista, decidieron retirar de los alrededores de la Facultad de Filosofía y Letras a los vendedores ambulantes que generaban su sustento a través de la venta de los más diversos productos a los alumnos y maestros de la Facultad así como a cualquier persona que transitara por este lugar en CU.

Ante lo anterior es importante pronunciarse en algunos aspectos importantes.

La venta de drogas al interior de Ciudad Universitaria no tiene absolutamente ninguna relación con los vendedores de alrededor de la Facultad. Es decir, en CU no es necesario esconderse para vender drogas, hay muchas zonas de “tolerancia” y eso cualquier universitario lo sabe, por lo que resulta inverosímil que alguien venda ensaladas de verduras, cd’s, comida, artesanías, películas, programas de PC o cualquier otro para “guardar las apariencias” y por debajo del agua vender drogas, sobre todo si es prácticamente posible que un vendedor de drogas pusiera un mostrador en las islas para exhibir sus productos sin que nadie lo moleste.

En todo caso si algún vendedor estuviera relacionado con la venta de drogas sería sin duda más excepción que regla y debería ser sancionado dicho vendedor y no utilizado como pretexto para retirar al conjunto de ellos.

Es casi un crimen el retirar a los vendedores en el peor momento de desempleo en México en más de 20 años y con la que probablemente será la peor crisis económica en nuestra historia en marcha. ¿A qué se pretende condenar a dichos comerciantes?, ¿al robo, al hambre, la miseria o que ahora si vendan drogas?

Por lo anterior es nuestro deber exigir una salida negociada a la autoridad que, si así lo decide, ordene el comercio y garantice la seguridad de toda la comunidad universitaria, sin privar de la posibilidad de vida a quienes honradamente ganan el sustento a través del comercio en dicho espacio. Desde aquí toda nuestra solidaridad para los comerciantes desalojados y la exigencia de su inmediata reubicación.

Sin embargo lo ocurrido sirvió como pretexto para desatar otro tema que ha estado en el aire los últimos diez años, la retoma del Auditorio Che Guevara.

Éste es uno de los temas en que estoy seguro que mi opinión tendrá ese toque ambivalente que me ha perseguido ya en tantas ocasiones. Mientras las autoridades y los sectores moderados del movimiento me acusarán de “ultra”, los “ultras” probablemente digan que mi posición es timorata o en su caso “colaboracionista” con la autoridad, en todo caso no me importa pues es una posición honesta con mi opinión al respecto así que…

El Auditorio Che Guevara es un símbolo de las luchas universitarias. Durante el movimiento estudiantil popular de 1968 fue rebautizado con este nombre en virtud de que hasta antes de esto era conocido por las autoridades y la comunidad como Auditorio Justo Sierra, hoy sólo las autoridades lo llaman así y sólo esporádicamente. Hace diez años, durante la huelga que logro defender el carácter público de la Universidad fue en muchas ocasiones la casa más propicia para la democracia directa y participativa, las asambleas plenarias del Consejo General de Huelga. Es un símbolo, y como todo símbolo es inmortal, dejó una huella gravada en cada momento y en cada uno de los que hemos vivido parte importante de nuestras vidas en él.

Fue el testigo mudo de la violación de la Autonomía Universitaria, cuando la PFP estrenó su labor antisubversiva en la UNAM deteniendo a más de 1000 estudiantes, la mayoría de ellos durante una asamblea en el Che, asamblea a la que otros no pudimos acudir sólo porque ya nos encontrábamos detenidos. El Che fue testigo también de la reorganización del movimiento y de su rearticulación para seguir luchando por una sociedad más justa, y una Universidad al servicio del pueblo.

Desafortunadamente el Che también fue testigo de la pulverización del movimiento de su división y fragmentación en alas que, a pesar de luchar por lo mismo, por diferencias mínimas que parecían irreconciliables acababan haciéndole la tarea a las autoridades, la que ellas no habían podido hacer, vaciar cada día más al Che, hasta dejar en su espacio asambleas vacías en gente y llenas de espacio, de espacio que hacía falta llenar.

Todos sin excepción, en mayor o menor medida, contribuimos a esa fragmentación a ese aislamiento. Hace diez años para tomar el Che se necesito un operativo de más de 6000 militares disfrazados de PFP, apoyados por todas las policías. Y no necesitaron tal demostración de fuerza porque fuéramos violentos o tuviéramos barricadas. Teníamos legitimidad, apoyo de la comunidad y de la sociedad, respaldo, y el Che estaba lleno, de juventud rebelde que representaba a su generación, que luchaba por ella y que estaba dispuesto a darlo todo por ella, ahora, desgraciadamente no es así…

Después de que el movimiento se comenzó a fragmentar el Che se convirtió el escenario de la disputa entre grupos que ya no peleaban solamente por una mejor universidad, sino por la preeminencia en dicha lucha, por ver quien era el más congruente, el más revolucionario. La lucha entre los radicales que estaban dispuestos a hacer la Revolución solos y los que para incorporar a otros a la Revolución estaban dispuestos a ampliar el programa a abrir el horizonte y a tejer alianzas que algunos no aprobaban. En esa lucha intestina el movimiento se comenzó a alejar de la comunidad, de representarla. Un grupo se apoderó del Che y al resto de los activistas nos fue vedado de facto. Pero el problema es que también le fue vedado a la comunidad que no comulgar con el grupo en ocupación.

Hoy las autoridades plantean la recuperación del Che, en una táctica que no es nueva primero se escudan en un factor externo (el asesinato de un presunto narcomenudista que no puede ni ha sido ligado con los ocupantes del Che). Después convocan a intelectuales (en privado) a que exijan a las autoridades (públicamente) que recuperen el Auditorio Justo Sierra (que hagan lo que hagan siempre será el Che Guevara) para que ahora las autoridades valoren el nivel de consenso de la propuesta. En caso de que el la relación costo-beneficio les sea favorable procederán a la toma violenta del Che, por segunda vez en menos de 10 años.

Y ¿para qué quieren retomar el Che las autoridades?; ¿para convertirlo en uno más de los muchos auditorios Universitarios subocupados que sólo tienen actividades de manera esporádica y que también son territorio vedado para la comunidad?; ¿será menos ajeno a la comunidad el Che si se llama Justo Sierra y lo administran las autoridades Universitarias? Honestamente no lo creo.

En el Che no sólo ha habido exclusión. Han existido grandes actividades colectivas, con la comunidad y con otros grupos a los que las autoridades llaman ajenos a la UNAM, aunque olvidan que la UNAM no les es ajena a ellos, les pertenece. Recuerdo entre otros proyectos la Galería Autónoma llevado adelante por un puñado de jóvenes honestos que luchan por ofrecer a su comunidad arte y lucha unidos por una sociedad mejor. Recuerdo cafeterías y proyectos autogestivos y autónomos que aún subsisten en el Che y lo enriquecen más que el tener que llenar mil formas ante una autoridad para poder usar el auditorio aún si el día que quieres usarlo no hay actividades programadas.

Sin embargo, ¿cuál es entonces el problema?

Lo reduzco en la respuesta se encuentra reflejada en un artículo de Milenio sobre el temor de “los ultras” a perder el Che.

Otro manifiesto habla sobre un posible desalojo, “que no es fácil, porque si no estamos dispuestos a ceder ni un pedazo del Che a la izquierda electorera, mucho menos a la ultraderecha”. Ése es el reto.

Ese es el gran problema, la disputa por el Che se ve como la disputa de dos grupos por un espacio que debiera ser de todos, los Universitarios y el pueblo. Así lo planteábamos cuando lo tomamos hace 10 años miles de jóvenes que creíamos en la lucha por una nueva sociedad (y muchos que aún creemos en ella). Por un lado están las autoridades que están en la voracidad de retomar un espacio para subocuparlo, sólo para demostrar fuerza y derrotar al movimiento. Por otro lado están un puñado de jóvenes que no entienden que el Che es de todos, de la comunidad, del pueblo, de los ultras, moderados, marxistas, anarquistas, capitalistas, autoridades, maestros, trabajadores, alumnos, aspirantes, excluidos, atencos, miembros de la otra campaña, lopezobradoristas, calderonistas, etc.

El Che tiene que ser un espacio abierto de cultura, para todos…

El Che tiene que ser una arena ideológica. Yo no creo en el calderonismo, pero si algún panista quisiera hacer un foro de apoyo al presidente en el Che, creo que tendría derecho de hacerlo, y yo tendría derecho de asistir para desnudarlos con argumentos y ganarles al auditorio. Los miembros de la izquierda no podemos creernos censores para decidir que puede escuchar la comunidad y que no, menos aún si decimos que un espacio es de todos. Tenemos que estar dispuestos a aprender y a creer que podemos estar equivocados. Tenemos que estar dispuestos a convencer, que es la mejor manera de vencer…

Hoy se hace indispensable retomar el Che, pero no para dárselo a las autoridades, donde sin duda estaría más perdido aún de lo que lo está en manos de sus actuales ocupantes. Mucho menos para confrontar a quienes, a su modo, llevan muchos años defendiéndolo y tratando de ponerlo al servicio de la comunidad y de su país. Tenemos que convencer a quienes ocupan al Che y a las autoridades (no sé que labor sea más difícil) que el Che debe ser ya, de manera intrínseca, un patrimonio de todos los Universitarios y de quienes sin serlo aman a la UNAM. Debe ser por fuerza un espacio autogestivo, pero no para que lo gestione un grupo, cualquiera que sea, sino para que lo gestione la comunidad en su conjunto, todo aquel que se sienta parte del Che y que sienta al Che parte de sí.

¿Quién puede hoy decidir que el Sub es más digno de pisar el Che que la izquierda electoral? Mientras el Che se tome como patrimonio de un grupo será botín para la disputa entre grupos, sean cuales sean los grupos y sean cuales sean sus intenciones. La única forma de rescatar al Che es llenarlo de vida llenarlo de comunidad, si el Che está lleno, si está vivo, si alberga a toda la comunidad con todos sus grupos, no habrá como retomarlo pues ya estará retomado; no necesitaremos barricadas pues la barricada será la comunidad, la legitimidad; no habrá académicos que firmen desplegados por consigna, porque será mucha la vergüenza de firmar algo que atente contra un bien común; y ni 6000 PFP’s podrán entrar a la casa donde habite el Espíritu que hablará por mi Raza, por nuestra Universidad.

 

Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post
L
Hola compañero, concuerdo sobretodo con tu último punto sobre de que no podemos admitir ningún tipo de intolerancia ideológica en un sitio que pretende promover algún tipo de ideal de libertad e igualdad. Sin embargo hay otros muchos puntos que considero están sujetos a una seria discusión. El espacio aquí no es suficiente, pero te invito a que te des un rol por el sitio http://cheguevara-justosierra.blogspot.com para que discutas conmigo y un grupo de compañeros sobre el tema. Atención, si te encuentras con chistes de mal gusto o medio violentos por allí no lo tomes como expresión de facismo (aunque quizás lo sea), sino como sano humor negro. Saludos.
Responder
E
Has de saber que estoy haciendo la maestría en Matemáticas para la Enseñanza Media Superior en la Facultad de Ciencias allá en CU y, justamente ayer por la tarde anduve entre Facultad de Ciencias y la Biblioteca Central -con el consecuente inevitable paso por una que hace unos años fue también mi Facultad, me refiero a Filsofía y Letras- y, para no hacértela cansada, me llevé una sorpresísima cuando pasando por los corredores adyacentes a Letras y a la Central no encontré una sola de las almas ambulantes que llevan a vender toda clase de objetos interesantes. La cosa me descorazonó un poco ya que mi hermana y yo somos asiduas clientes de varios de los vendedores; compramos mucha música de factura verdaderamente exquisita, película del llamado cine de arte, libros, ropita de ésta de muchos colores que venden unas muchachitas indígenas que llevan también unos juguetes artesanales de lo más bellos que, particularmente, he tenido a bien obsequiar entre varios de los seres que amo. Bueno, el punto es que ayer iba dispuesta a comprarme alguna peliculilla o algún disco de música, pero no había nada en lo absoluto. Desolación total (raro para un viernes por la tarde). De inmediato lo relacioné con el incidente del supuesto narcomenudista y ¿qué te digo? me dio verdadera rabia. Por otro lado, había un par de cartelones aislados manifestándose en contra de lo que está pasando. Incluso se mencionaba en dichos cartelones al oligofrénico éste llamado Pablo Hiriart (discúlpame por referir así a este sujeto, pero es un auténtico neoliberafílico que desde la posición de poder que le confiere dedicarse al “análisis político” –sí, cómo no- emprende campañas de linchamiento –basadas en la falacia, el sofisma y la calumnia- contra todo lo que represente una forma de pensamiento disidente). El quid es que no sé sabe que hay detrás de todo esto, pero lo único que sí sé es que conozco de vista a varios de los vendedores que abarrotan dicho lugar y, créeme, me han parecido siempre mexicanos honrados, trabajadores y que, bueno –como varios de nosotros- están en la lucha.<br />  <br /> Finalmente, quería aprovechar para recomendarte visites el blog de una compañera con la que –creo- hallarás elementos comunes: http://ciudadanosenresistencia.blogspot.com/
Responder