Respuesta a Ciro Gómez Leyva.
He leído con atención y tristeza la forma en que Ciro ha abordado el tema de Cuba en sus últimas entregas. Si bien nunca he compartido del todo sus afirmaciones, el exceso de las últimas es lamentable. Ante ellas habrá que agregar algunos elementos para poder brindar mayor objetividad a los lectores.
Todos los países del mundo (aunque las “democracias” occidentales no lo consideren así) tienen el derecho a la autodeterminación, a definir libremente sus formas de gobierno y quienes habrán de ejercer el poder público. Esto puede compartirlo o no Gómez Leyva, pero es un elemento básico del derecho internacional y de la diplomacia mexicana. Cuba no debe ser en ningún momento una excepción. Sólo el pueblo cubano tiene el derecho a elegir a su gobierno y los pueblos del mundo debemos respetar al gobierno que el pueblo ha electo.
Exigir una actitud distinta a un gobierno, cuando ni siquiera se critica su ilegitimidad de origen es también un extravío en el análisis. El gobierno de Raúl Castro llega al poder por los métodos definidos por la Constitución cubana. El de Calderón llega al poder por un fraude electoral. El primero es democrático en cuanto a que respeta las formas de gobierno y de acceso al poder determinadas por sus leyes (aunque pseudodemócratas no las compartan), el segundo es antidemocrático en tanto no respeta ni siquiera la legalidad interna de su país
Resulta interesante el furor en la defensa de Orlando Zapata por parte de Ciro Gómez Leyva. Al margen de la biografía de este “disidente”, lo que resulta innegable es que fue detenido por violentar las leyes de su país, con apego a un proceso legal interno que determina Cuba en ejercicio de su soberanía, no se le detiene extrajudicialmente, no se le tortura y no se le asesina, el decide DEJARSE MORIR. Paralelo a esto, no recuerdo la misma defensa de Ciro para los dos asesinados en la toma de Atenco en 2006, la violación a más de 20 mujeres detenidas en el operativo, los más de 26 asesinados en las jornadas de represión en Oaxaca, los desaparecidos políticos durante dicho conflicto, los más de 400 presos políticos y de conciencia del país, las constantes violaciones a los derechos humanos documentadas por múltiples ONG’s en su “guerra contra el narcotráfico”, las detenciones extrajudiciales, sucesos que no ocurren en Cuba. Si Ciro quiere causas por defender e inculpar al Estado Mexicano, allí están los 10 años de cárcel y torturas para Gloria Arenas Agis y Jacobo Silva Nogales, recientemente liberados, que platique con ellos nuestro defensor de la democracia.
El problema de la disidencia cubana es de fondo. Hay que recalcar que no se trata de ciudadanos que por su cuenta decidan criticar al “régimen dictatorial de los Castro”. En los casos de los detenidos ha sido bastante documentada su relación (y financiamiento) con la oficina de intereses de los Estados Unidos. ¿Qué pensaría Ciro si la disidencia en México fuera financiada por un gobierno extranjero, además abiertamente enemigo de nuestra nación? Eso se consideraría traición a la Patria, único delito para el cual nuestras leyes contemplan la pena de muerte. O ¿ahora se vale ser disidente financiado por gobiernos enemigos de la Nación?
Por último por cuestiones de espacio solo menciono que Orlando Zapata, antes de ser “preso de conciencia” tenía una larga cadena de detenciones por delitos del fuero común, y que sus demandas en la huelga de hambre eran televisión y teléfono en su celda y una serie de canonjías irrisorias que nada tenían que ver con demandas políticas.