Con lluvias y sequías.
México DF a 8 de septiembre de 2009.
El día de ayer se registró una de las tormentas más fuertes de los últimos años en la zona metropolitana del país. Las lluvias inundaron diferentes zonas de la ciudad y perjudicaron a miles de habitantes. Esto contrasta con la deprimente sequía que se vive en regiones enteras del país, la que ha provocado la pérdida de cosechas y el desabasto del sistema Cutzamala.
Es importante entender que si no cambiamos la forma en que nos relacionamos con el medio ambiente, estas tendencias irracionales seguirán dándose. Estamos destruyendo el planeta que nos da cobijo y el cual
deberíamos proteger porque al menos por ahora es el único que tenemos, y aún si tuviéramos alguna alternativa, no podemos hacer de la humanidad una nueva raza nómada que destruya su entorno y se mude a otro hasta que lo hubiera destruido también.
Además el problema de las inundaciones pasa también por reconocer que nuestra escasa cultura ecológica nos pone de frente con una serie de problemas de fondo. Por más que el gobierno invierta tiempo, dinero y esfuerzo (que por cierto, tampoco lo hace en suficiencia) en mejorar los sistemas de drenaje de la metrópoli, mientras
nosotros sigamos inundando de basura las calles, mientras las empresas sigan poniendo más empaques de los necesarios en sus productos, mientras no apostemos más al reciclaje, los drenajes se seguirán tapando y por más lágrimas que derramemos, consecuencias fatales como las de ayer se seguirán presentando.
Por otro lado, la tala inmoderada de árboles y otros fenómenos provocados por el hombre son los responsables de la sequía. Pero ante un problema de esta magnitud, ¿Qué espera el gobierno para prohibir albercas, jacuzzis y otras formas de desperdicio que
tanto nos perjudican?
Probablemente el gobierno no lo haga, pero nuestra conciencia ya debería de tomar cartas en el asunto. Al menos si queremos llegar al fin de esta centuria en un planeta que se pueda habitar. De otra forma sigamos como vamos, que al fin el destino nos espera a la vuelta de la esquina. Alguien me decía al ver el noticiero que recordaba la película de Hollywood “El día después de mañana”. Esto no es cómico como aquella película, esto es serio, esto es nuestra realidad, por lo demás tenía razón, las imágenes se parecen con una aterrorizante semejanza.