Sobre AMLO, los Chuchos, el PRD, el PT y otras historias (parte 6.1).

Publicado en por Franky

México a 24 de junio de 2009.

Breve Reflexión sobre Iztapalapa.

Estudio Ciencias Políticas y Administración Pública en la UNAM. Si bien entiendo lo importante que es para mi materia de estudio la posibilidad de construir escenarios, siempre he creido que estos son valiosos si los construimos a futuro como una posibilidad viable, y muy poco útiles cuando los construimos en perspectiva hacia el pasado como la reminiscencia de lo que no fue.
A pesar de no ser mi costrumbre en este artículo breve plantearé un escenario imaginario sobre el caso de Iztapalapa porque algunos compañeros me han dicho que lo que yo llamo autoritarismo era la única forma de evitar la imposición de Silvia Oliva como candidata del PRD y a la postre Jefa Delegacional de Iztapalapa.
Como antecedentes he de mencionar lo siguiente.
Primero nunca he criticado la estrategia en si misma, sino la forma de llevarla adelante y en política, la forma es fondo.
Segundo, es confirmado que la misma Clara Brugada y otros connotados compañeros perredistas y petistas, involucrados en el tema en cuestión se enteraron de la estrategia de AMLO durante el mitin. Clara incluso en una intervención anterior llamaba a una marcha en Iztapalapa para pedir su candidatura. Ebrard y los candidatos a legisladores que, de llegar al cargo, habrán de aprobar la propuesta de Brugada en sustitución de Juanito (si éste último gana) se enteraron por los medios. Lo anterior adquiere relevancia porque demuestra que la estrategia es una decisión unipersonal de AMLO y eso da cuenta del autoritarismo de la misma.
Ahora bien, ese escenario político que hubiera lanzado la misma propuesta sin que nadie pudiera criticarla sería el siguiente.
Imaginemos que las cosas hubieran sido consensadas y n decididas solo por AMLO y que este por un momento hubiera renunciado a su protagonismo como rasgo esencial de sus propuestas, de su política y de su personalidad. ¿Qué hubiera pasado si...?
Si Clara Brugada y "Juanito" hubieran dado una conferencia de prensa conjunta en donde anunciaran la estrategia a seguir, sin órdenes previas ni humillantes (no te la vayas a creer, tu no ganaste, ganó el movimiento). Dónde el segundo de manera personal y voluntaria cediera su registro a la primera. Que en esa conferencia de prensa hubieran citado a los candidatos a Diputados Locales cercanos, (los que esperan que aprueben la propuestas) y que estos declararan de viva voz (y no por órdenes de interpósita persona) que en caso de ganar Juanito ellos apoyarían el cambio de estafeta. Que todos juntos solicitaran a Ebrard, que en caso de ganar y luego renunciar Juanito, propusiera a Clara a la Asamblea, cuyos aspirantes estarían diciéndose dispuestos a aceptar.
Que finalmente Andrés declarara su apoyo a esta estrategia colectiva.
¡Qué diferencia!
¿Quién cuestionaría la legalidad y legitimidad de la estrategia que, además sería exactamente la misma?
El problema es el autoritarismo de Andrés, el protagonismo de Andrés y la imagen de sometimiento del resto de los actores a los que sin consultar ordena y asume que habrán de obedecerle. Ese Andrés que habría de aparecer como siempre, o al menos en la historia reciente, moviendo la batuta para que todos toquen.
Y el problema es que no es un error táctico, es una cuestión estratégica, pues para Andrés es importante mostrar su músculo, por encima de quien gane o pierda. Claro que le interesa queg ane Brugada, pero aún mas importante para él es demostrar que los votos que tenga Juanito, son de él, de sus seguidores, de los que votan como él diga y para donde él diga. Y si además llegan a ganar, el demostrará que en Iztapalapa (que nadie más se la crea) ganó él y nadie más. Y que Ebrard y la ALDF le obedecen, dos de los tres poderes constitucionales. Ese es el triunfo que busca Andrés. Juanito, Clara y lo demás pasa a segundo plano. De no ser así, hubiera empleado una estrategia como la imaginada más arriba, que sin duda no podría ser cuestionada y que tendría mayores posibilidades de ganar, pero que quitaría protagonismo a Andrés, le quitaría su lugar y eso, el caudillo, no lo puede permitir.
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E
Estoy totalmente de acuerdo con el escenario que nos narras. Hubiera sido el escenario más idóneo. Hay una cosa, sin embargo, con la que disiento: no me parece que Andrés Manuel sea tan autoritario como impulsivo. De hecho, su gran bronca es que es un ser súper impulsivo; lo de autoritario es consecuencia de. Por otro lado, vuelvo a mi esquema anterior: que sea impulsivo me es peccata minuta. Lo que sí no tolero es a un tecnócrata sin juicio, devoto y lacayo de las órdenes del imperio: un ser que no conoce su Historia ni su potencia creadora; eso sí, no. Cuestión de gustos.
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