Sobre AMLO, los Chuchos, el PRD, el PT y otras historias (parte 5).
México a 22 de junio de 2009.
Las elecciones internas del PRD.
El 15 de marzo se llevaron a cabo elecciones internas en el PRD para definir sus candidatos a puestos de representación popular en las próximas elecciones del 5 de julio. Por el cochinero de la elección interna del año anterior, así como por la tradición histórica de fraudes electorales en el PRD la elección no se llevó a cabo a nivel nacional, sólo en algunos estados. En la mayoría se procedió a la negociación entre grupos (en donde participaron todos los grupos) para posteriormente designar a dedazo a los candidatos.
Uno de los pocos lugares en donde se llevó a cabo la elección fue el Distrito Federal, con un triunfo abrumador de los candidatos de Izquierda Unida. Pero de nuevo el cochinero no se hizo esperar y en él participaron todos los grupos de poder. Todos los grupos de poder, incluidos Nueva Izquierda e Izquierda Unida.
¿Los Chuchos hicieron un cochinero, de nuevo hicieron trampa?
Por supuesto. Pero que nadie diga que Izquierda Unida jugó limpio. Su principal operador fue René Bejarano en todo el DF. En ambos grupos, el acarreo, la compra de votos, la presión a la gente para obligarla a votar, la utilización de grupos corporativos, la violencia, el rebase en los gastos de campaña. En fin todo el proceso electoral fue violatorio de la normatividad interna y externa.
Algunos dijimos al final de la elección que la única forma de limpiar la elección era anulándola por completo. Pero el resultado era en ese momento un triunfo contundente para Izquierda Unida, así que mientras los Chuchos se repartían en país "cediendo el centro" Izquierda Unida festejaba, Andrés Manuel no habló de ningún cochinero y todos los grupos importantes parecían contentos.
Firmaron un armisticio mientras los Cuchos preparaban por la espalda el zarpazo de Iztapalapa.
Sobre los Chuchos parece haber un consenso, al menos entre la izquierda de que son arribistas, traidores, que están aliados con el poder federal y con los poderes fácticos y que al amparo de estas alianzas han crecido, en detrimento de la militancia del PRD y de la izquierda electoral mexicana.
Sin embargo me parece importante aclarar que la pugna interna no es, como nos lo ha querido vender un sector de la izquierda, en este caso encabezado por AMLO, la pugna entre los buenos y los malos, entre la mafia y los próceres defensores de la patria.
Pondré uno de los ejemplos más conocidos del fraude realizado por los grupos de Izquierda Unida, la elección en Cuauhtémoc, que es sintomático más no único, es acaso un botón de muestra de lo que fue la elección interna del pasado 15 de marzo. Pongo este caso de manera directa por dos razones fundamentales, la primera es que fui precandidato a Diputado Federal en dicha elección, por lo que viví de manera directa los acontecimientos que a continuación describiré. La segunda, porque gracias a la dignidad y el trabajo de compañeros como Tomás Pliego Calvo y Marco Rascón, el caso Cuauhtémoc está ampliamente documentado. En mi siguiente entrada a este blog pondré algunos videos y documentos que comprueban lo que aquí aseguro.
En principio de cuentas la elección en Cuauhtémoc fue una elección de Estado, cuyos beneficiarios directos fueron los más cercanos al equipo de René Bejarano. Los candidatos emergidos de esta elección son:
Agustín Torres. El cómplice de la corrupción de la administración que concluye en Cuauhtémoc y que utilizó el aparato de la Secretaría de Desarrollo Social y los padrones de beneficiaros de programas sociales para obligar a la gente a votar por los candidatos del IDN-Izquierda Unida.
José Luis Muñoz Soria. Ex Jefe Delegacional. Coleccionista de automóviles de lujo con una riqueza inexplicable salvo por la corrupción el robo y el despilfarro en su administración.
Agustín Guerrero Castillo. El brazo derecho del profe Bejarano.
Alejandra Barrales. La cercanísima mujer al presidente legítimo que hoy está tan profundamente indignada por el fraude de Iztapalapa.
Algunas de las irregularidades vividas en la elección que podemos mencionar, son las siguientes.
Todo el aparato de gobierno, del GDF, de la Delegación (principalmente) del Partido a nivel Distrito Federal y del Partido Delegacional jugaron descaradamente a favor de los candidatos oficiales.
En mi caso en un principio se me negó el registro como precandidato, con un argumento falaz e ilegal, ante el cual tuve que recurrir a las instancias internas del Partido (en donde la única que tuvo una actuación digna fue la compañera Alfa Eliana González) y finalmente interponer un recurso en el TEPJF para la protección de mis derechos políticos electorales, para poder tener mi precandidatura cuándo sólo me quedaba semana y media para hacer campaña. A pesar de que mi registro fue en tiempo y forma y conforme a estatuto.
Lo anterior dificultó muchísimo la capacidad de tejer alianzas, pues muchos compañeros cercanos que estaban dispuestos a respaldar la candidatura no la veían como algo firme y fueron aliándose con otras fuerzas, lo cual dificultó el potencial electoral de la candidatura.
Según fuentes internas de IDN los candidatos de dicha fuerza contaron con no menos de 20 000 000 de pesos para su precampaña, cuando el tope de gastos para todas las candidaturas mencionadas en su conjunto no superaba ni siquiera el millón de pesos.
Durante toda la campaña se presionó a las personas más necesitadas de la Delegación, a las madres solteras, adultos mayores y cualquier otro que fuera beneficiario de algún programa social. La amenaza era clara, o votaban por los candidatos oficiales o perdían sus programas sociales.
A los grupos de comerciantes se les exigió una cantidad determinada de votos o no se les permitiría trabajar. Nosotros teníamos acuerdo con un grupo de comerciantes que en asamblea habían decidido votar por nuestros candidatos. Tres días antes de la elección se comunicaron con un servidor diciéndome que la Delegación les exigía cinco votos por metro cuadrado de sus puestos o no los dejarían trabajar dos semanas. Ingenuamente les dije que el voto era libre y secreto, que llevaran a la gente pero que votaran libremente, más adelante les diré lo que pasó con la secrecía del voto.
Meses antes de la elección tarjetas aprobadas por Agustín Torres, llevaban el nombre de José Luis Muñoz, como si el programa social al que pertenecían fuera una dádiva personal, en un claro caso, denunciado a tiempo, de uso de recursos públicos en campañas política, actos anticipados de precampaña y rebase de tope de gastos de precampaña si se calcula el valor de las tarjetas y el dinero que ellas contenían como promoción de los candidatos, estaríamos hablando de muchos millones de pesos.
Durante la campaña hubo denuncias de trabajadores de la Delegación de que eran obligados a hacer campaña y comprometer votos por los candidatos oficiales. Incluso hubo empleados que denunciaron a la Delegación por presionarlos para forzar a los beneficiarios de programas sociales para votar por los candidatos de la Delegación.
Se amenazó a muchísima gente para obligarla a votar. Además contrataron a golpeadores para que instigaran a las personas que hacían proselitismo por otros candidatos distintos a los oficiales.
Se repartieron entre los candidatos de Nueva Izquierda e Izquierda Unida, los funcionarios de casilla cuando el Reglamento plantea que deben ser insaculados de las propuestas presentadas por todos los candidatos. Con esta maniobra dejaron fuera cualquier propuesta de los candidatos que no íbamos con las dos fuerzas hegemónicas que han desmadrado al partido.
Durante la jornada electoral se usaron vehículos de la delegación con personal (promotores sociales) para acarrear (ahora les llaman facilitadores) votantes con presiones y chantajes. Compraron votos, antes y durante la jornada electoral.
Decía yo que después comentaría la secrecía del voto. Instalaron las mamparas a un metro de altura sin nada que cubriera a la gente al ir a votar. Tenían gente alrededor de las mamparas viendo (y en algunos casos fotografiando incluso) como votaba la gente. Para garantizar que cumplieran aquello que los había obligado la Delegación. Esto se muestra claramente en la foto de Milenio del día posterior a la jornada electoral. que aquí reproducimos.
Cuando detuvimos a los promotores sociales "acarreando votantes" la policía se negó a actuar en contra de ellos, e incluso nos obligaron a soltarlos amenazándonos con detenernos por secuestro si no lo hacíamos, a pesar de estar deteniendo a personas en flagrante delito electoral.
En la casilla de Santa María la Ribera, ubicada en el Kiosco Morisco, concentraron a 300 golpeadores, algunos de ellos con armas de fuego, que impidieron que alguien ajeno a ellos se acercara siquiera al cómputo de votos, incluso cuando yo me traté de acercar en mi calidad de candidato y representante de una candidata se me amenazó con un arma de fuego para impedirlo. En muchas casillas no permitieron que se instalaran los representantes de nuestros candidatos a pesar de estar debidamente acreditados.
Al tener ellos los funcionarios e impedir la presencia de al menos los representantes, la mesa estaba puesta para el fraude.
En fin el fraude fue total.
Esto ocurrió antes, durante y después de la Jornada Electoral. Está ampliamente documentado, los Chuchos hicieron cosas similares. Ellos están siendo denunciados por Andrés. Pero nadie denuncia a Agustín Torres, José Luis Muñoz, Alejandra Barrales, Agustín Guerrero, Víctor Hugo Lobo o tantos otros candidatos que hicieron mapacherías de la misma calaña pero están con AMLO en los templetes, ungidos por la pureza del presidente legítimo, que al fin ellos son sus aliados.
Las elecciones internas del PRD.
El 15 de marzo se llevaron a cabo elecciones internas en el PRD para definir sus candidatos a puestos de representación popular en las próximas elecciones del 5 de julio. Por el cochinero de la elección interna del año anterior, así como por la tradición histórica de fraudes electorales en el PRD la elección no se llevó a cabo a nivel nacional, sólo en algunos estados. En la mayoría se procedió a la negociación entre grupos (en donde participaron todos los grupos) para posteriormente designar a dedazo a los candidatos.Uno de los pocos lugares en donde se llevó a cabo la elección fue el Distrito Federal, con un triunfo abrumador de los candidatos de Izquierda Unida. Pero de nuevo el cochinero no se hizo esperar y en él participaron todos los grupos de poder. Todos los grupos de poder, incluidos Nueva Izquierda e Izquierda Unida.
¿Los Chuchos hicieron un cochinero, de nuevo hicieron trampa?
Por supuesto. Pero que nadie diga que Izquierda Unida jugó limpio. Su principal operador fue René Bejarano en todo el DF. En ambos grupos, el acarreo, la compra de votos, la presión a la gente para obligarla a votar, la utilización de grupos corporativos, la violencia, el rebase en los gastos de campaña. En fin todo el proceso electoral fue violatorio de la normatividad interna y externa.
Algunos dijimos al final de la elección que la única forma de limpiar la elección era anulándola por completo. Pero el resultado era en ese momento un triunfo contundente para Izquierda Unida, así que mientras los Chuchos se repartían en país "cediendo el centro" Izquierda Unida festejaba, Andrés Manuel no habló de ningún cochinero y todos los grupos importantes parecían contentos.
Firmaron un armisticio mientras los Cuchos preparaban por la espalda el zarpazo de Iztapalapa.
Sobre los Chuchos parece haber un consenso, al menos entre la izquierda de que son arribistas, traidores, que están aliados con el poder federal y con los poderes fácticos y que al amparo de estas alianzas han crecido, en detrimento de la militancia del PRD y de la izquierda electoral mexicana.
Sin embargo me parece importante aclarar que la pugna interna no es, como nos lo ha querido vender un sector de la izquierda, en este caso encabezado por AMLO, la pugna entre los buenos y los malos, entre la mafia y los próceres defensores de la patria.
Pondré uno de los ejemplos más conocidos del fraude realizado por los grupos de Izquierda Unida, la elección en Cuauhtémoc, que es sintomático más no único, es acaso un botón de muestra de lo que fue la elección interna del pasado 15 de marzo. Pongo este caso de manera directa por dos razones fundamentales, la primera es que fui precandidato a Diputado Federal en dicha elección, por lo que viví de manera directa los acontecimientos que a continuación describiré. La segunda, porque gracias a la dignidad y el trabajo de compañeros como Tomás Pliego Calvo y Marco Rascón, el caso Cuauhtémoc está ampliamente documentado. En mi siguiente entrada a este blog pondré algunos videos y documentos que comprueban lo que aquí aseguro.
En principio de cuentas la elección en Cuauhtémoc fue una elección de Estado, cuyos beneficiarios directos fueron los más cercanos al equipo de René Bejarano. Los candidatos emergidos de esta elección son:
Agustín Torres. El cómplice de la corrupción de la administración que concluye en Cuauhtémoc y que utilizó el aparato de la Secretaría de Desarrollo Social y los padrones de beneficiaros de programas sociales para obligar a la gente a votar por los candidatos del IDN-Izquierda Unida.
José Luis Muñoz Soria. Ex Jefe Delegacional. Coleccionista de automóviles de lujo con una riqueza inexplicable salvo por la corrupción el robo y el despilfarro en su administración.
Agustín Guerrero Castillo. El brazo derecho del profe Bejarano.
Alejandra Barrales. La cercanísima mujer al presidente legítimo que hoy está tan profundamente indignada por el fraude de Iztapalapa.
Algunas de las irregularidades vividas en la elección que podemos mencionar, son las siguientes.
Todo el aparato de gobierno, del GDF, de la Delegación (principalmente) del Partido a nivel Distrito Federal y del Partido Delegacional jugaron descaradamente a favor de los candidatos oficiales.
En mi caso en un principio se me negó el registro como precandidato, con un argumento falaz e ilegal, ante el cual tuve que recurrir a las instancias internas del Partido (en donde la única que tuvo una actuación digna fue la compañera Alfa Eliana González) y finalmente interponer un recurso en el TEPJF para la protección de mis derechos políticos electorales, para poder tener mi precandidatura cuándo sólo me quedaba semana y media para hacer campaña. A pesar de que mi registro fue en tiempo y forma y conforme a estatuto.
Lo anterior dificultó muchísimo la capacidad de tejer alianzas, pues muchos compañeros cercanos que estaban dispuestos a respaldar la candidatura no la veían como algo firme y fueron aliándose con otras fuerzas, lo cual dificultó el potencial electoral de la candidatura.
Según fuentes internas de IDN los candidatos de dicha fuerza contaron con no menos de 20 000 000 de pesos para su precampaña, cuando el tope de gastos para todas las candidaturas mencionadas en su conjunto no superaba ni siquiera el millón de pesos.Durante toda la campaña se presionó a las personas más necesitadas de la Delegación, a las madres solteras, adultos mayores y cualquier otro que fuera beneficiario de algún programa social. La amenaza era clara, o votaban por los candidatos oficiales o perdían sus programas sociales.
A los grupos de comerciantes se les exigió una cantidad determinada de votos o no se les permitiría trabajar. Nosotros teníamos acuerdo con un grupo de comerciantes que en asamblea habían decidido votar por nuestros candidatos. Tres días antes de la elección se comunicaron con un servidor diciéndome que la Delegación les exigía cinco votos por metro cuadrado de sus puestos o no los dejarían trabajar dos semanas. Ingenuamente les dije que el voto era libre y secreto, que llevaran a la gente pero que votaran libremente, más adelante les diré lo que pasó con la secrecía del voto.Meses antes de la elección tarjetas aprobadas por Agustín Torres, llevaban el nombre de José Luis Muñoz, como si el programa social al que pertenecían fuera una dádiva personal, en un claro caso, denunciado a tiempo, de uso de recursos públicos en campañas política, actos anticipados de precampaña y rebase de tope de gastos de precampaña si se calcula el valor de las tarjetas y el dinero que ellas contenían como promoción de los candidatos, estaríamos hablando de muchos millones de pesos.
Durante la campaña hubo denuncias de trabajadores de la Delegación de que eran obligados a hacer campaña y comprometer votos por los candidatos oficiales. Incluso hubo empleados que denunciaron a la Delegación por presionarlos para forzar a los beneficiarios de programas sociales para votar por los candidatos de la Delegación.
Se amenazó a muchísima gente para obligarla a votar. Además contrataron a golpeadores para que instigaran a las personas que hacían proselitismo por otros candidatos distintos a los oficiales.
Se repartieron entre los candidatos de Nueva Izquierda e Izquierda Unida, los funcionarios de casilla cuando el Reglamento plantea que deben ser insaculados de las propuestas presentadas por todos los candidatos. Con esta maniobra dejaron fuera cualquier propuesta de los candidatos que no íbamos con las dos fuerzas hegemónicas que han desmadrado al partido.
Durante la jornada electoral se usaron vehículos de la delegación con personal (promotores sociales) para acarrear (ahora les llaman facilitadores) votantes con presiones y chantajes. Compraron votos, antes y durante la jornada electoral.
Decía yo que después comentaría la secrecía del voto. Instalaron las mamparas a un metro de altura sin nada que cubriera a la gente al ir a votar. Tenían gente alrededor de las mamparas viendo (y en algunos casos fotografiando incluso) como votaba la gente. Para garantizar que cumplieran aquello que los había obligado la Delegación. Esto se muestra claramente en la foto de Milenio del día posterior a la jornada electoral. que aquí reproducimos.Cuando detuvimos a los promotores sociales "acarreando votantes" la policía se negó a actuar en contra de ellos, e incluso nos obligaron a soltarlos amenazándonos con detenernos por secuestro si no lo hacíamos, a pesar de estar deteniendo a personas en flagrante delito electoral.
En la casilla de Santa María la Ribera, ubicada en el Kiosco Morisco, concentraron a 300 golpeadores, algunos de ellos con armas de fuego, que impidieron que alguien ajeno a ellos se acercara siquiera al cómputo de votos, incluso cuando yo me traté de acercar en mi calidad de candidato y representante de una candidata se me amenazó con un arma de fuego para impedirlo. En muchas casillas no permitieron que se instalaran los representantes de nuestros candidatos a pesar de estar debidamente acreditados.
Al tener ellos los funcionarios e impedir la presencia de al menos los representantes, la mesa estaba puesta para el fraude.
En fin el fraude fue total.
Esto ocurrió antes, durante y después de la Jornada Electoral. Está ampliamente documentado, los Chuchos hicieron cosas similares. Ellos están siendo denunciados por Andrés. Pero nadie denuncia a Agustín Torres, José Luis Muñoz, Alejandra Barrales, Agustín Guerrero, Víctor Hugo Lobo o tantos otros candidatos que hicieron mapacherías de la misma calaña pero están con AMLO en los templetes, ungidos por la pureza del presidente legítimo, que al fin ellos son sus aliados.
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