Sobre AMLO, los Chuchos, el PRD, el PT y otras historias (parte 4).

Publicado en por Franky

México a 19 de junio de 2009.

AMLO.

Andrés Manuel López Obrador es, sin lugar a dudas, uno de los líderes de izquierda mexicana con mayor arrastre de las últimas décadas. Se encuentra junto con Cuauhtémoc Cárdenas y el Subcomandante Marcos (cada uno de ellos en su momento) como uno de los líderes que ha tenido un mayor impacto en las masas. Sin embargo, Cuauhtémoc Cárdenas abandonó al movimiento que lo seguía en 1988 y fue perdiendo poco a poco legitimidad. El Subcomandante Marcos, por su parte, se vio obligado en primera instancia a replegarse de la lucha general que al inicio planteó el EZLN es 1° de enero de 1994 y se fue refugiando en el reducto e la lucha indigenista, de suma importancia nacional, pero incapaz de representar la principal causa de lucha general. Después el zapatismo se fue peligrosamente sectarizando hasta convertirse en un grupo con mínima influencia en comparación con la que alguna vez llegó a tener.
AMLO es un político con mucha capacidad para leer algunas de las principales necesidades y demandas de la sociedad, sobre todo de los más pobres. El lema "Por el Bien de Todos, Primero los Pobre" logró poner en el imaginario colectivo nacional una de las necesidades principales que tiene este país, poner en primer lugar a los que siempre han estado en el último.
Los programas sociales que aplicó en la capital de la República tuvieron un gran impacto en el ánimo de las masas, pues reflejaban la atención a los grupos que usualmente eran desatendidos. Sin lugar a dudas su gobierno se puso a la izquierda de todos los gobiernos nacionales y generó una esperanza de cambio real en toda la población que lo ansiaba, que lo requería, que había estado incluso dispuesta a votar por Fox para intentarlo y que había sido defraudada.
La mayor virtud de Andrés Manuel es que en los momentos de mayor dificultad mostró una congruencia poco típica en los políticos tradicionales mexicanos y, sobre todo, apelo a las masas, a la organización de la gente, para salir adelante. Mientras muchos hubieran pensado en el desafuero en negociar, el llamado de AMLO fue, movilización y resistencia. En 2006, tras el fraude electoral, si AMLO hubiera pactado y "aceptado los resultados oficiales" estaría catalogado por los medios de desinformación masiva, como un gran líder de una izquierda moderna, como un excelente estadista, aunque para el pueblo de abajo sería un traidor, hubiera obtenido grandes prebendas. Sin embargo llamó a resistir y movilizarse.
La derecha hace el símil de AMLO con Hugo Chávez, ojalá, pero desafortunadamente no es para tanto. Si acaso a Andrés Manuel podríamos compararlo con Bachelet o con Lula, con ese polo de una izquierda neoliberal que representa un avance para los pueblos y que influye en la balanza internacional de la correlación de fuerzas, pero que a su vez es incapaz de romper con el neoliberalismo, que incluso está dispuesto a mostrar cierta "colaboración".
Las reformas impulsadas por los gobiernos de Venezuela o Bolivia son de franca ruptura con el neoliberalismo, de cambio, son medidas revolucionarias. En el DF ¿qué medida pudiera encajar en las anteriores? No recuerdo ninguna. Ninguna que salga de los marcos del neoliberalismo o en su caso llegue a los marcos del Neokeynesianismo. Creo incluso que, ante la crisis económica estadounidense, Obama a lanzado algunas medidas más radicales que las que tenía el programa de AMLO. Y es que así como la caída del Capitalismo en el 29 provocó para resucitarlo al Keynesianismo, ahora con la debacle del Neoliberalimos el Neokeynesianismo será la tendencia, se verá pronto.
Es cierto, el gobierno del Andrés fue el más a la izquierda en el país, pero ¿es esto mucho?, ¿qué signifca realmente?
Mostró atención a los que menos necesitan, pero la política laboral en el Distrito Federal no distó mucho de la política laboral priísta. De hecho, aunque muchos compañeros obradoristas se desgarren las vestiduras, en política económica y social, en muchas reuniones de análisis con dirigentes del PRD, y no hablo de chuchos, sino de exlíderes obreros, estudiantiles e incluso exguerrilleros que representaban a la corriente más a la izquierda y más radical del PRD, considerada así incluso por AMLO. Decía yo que en política económica y social se comparaba al gobierno y programa de Andrés con el priísmo "protector y paternalista" con un gobierno similar al de Echeverría (insisto, en política económica y social, no en el estigma represor que ha sido el más recordado de su administración).
Lo anterior no es casual, ni es para espantarse, él se formó en ese viejo PRI, fue parte de él.
¿Preguntaba también si esto es mucho?
Respondo, sí.
En el mundo de la política, que es el mundo de lo posible, en 2006 no había una mejor opción ni por mucho. Madrazo representaba la llegada de una mafia en toda la extensión de la palabra al poder. Calderón la profundización del neoliberalismo que, además se ha descubierto en su etapa autoritaria y militarista, incluso más peligroso que Fox. Por Cárdenas el pueblo no iba a votar; esto es simple, si hiciste ganar a alguien y no tuvo los huevos para defender el triunfo, ¿qué caso tiene votar por él? Si pierde, no sirve de nada, y si gana ¿qué te haría creer que ahora si defendería? El sub, aislado, sectario y contreñido a temas secundarios en la agenda nacional.
Esto en las personas. En los grupos, el movimiento guerrillero en general se encuentra desvinculado de la población, incapaz de convertirse de grupos focalizados en lucha de masa. El movimiento obrero y campesino en la mayoría de los casos dominados por cúpulas burocráticas y acomodaticias que priorizan sus intereses por encima del interés común y las bases incapaces de rebasarlos. En el movimiento estudiantil estamos sectarizados, divididos y desarticulados desde la madriza que nos pusieron en el 2000. Los demás contingentes importantes, comerciantes, vivienderos y muchos etc. son grupos corporativos que son utilizados en la mayoría de los casos por dirigentes inescrupulosos que sólo buscan obtener ventajas particulares.
Es decir, Andrés Manuel, no es perfecto, pero es sin duda la mejor opción que podíamos tener para la conducción del país en 2006, y aún con todas sus carencias, hasta el día de hoy sigue a la cabeza del movimiento político de izquierda más importante del país y por tanto sigue siendo un referente obligado en la lucha política general.
Si sus políticas son Neokeynesianas, esto también es profundamente superador de las políticas neoliberales tradicionales, que vienen saqueando al país desde hace 27 años. Claro, eso no significa que nosotros lleguemos solamente hasta allí, tenemos que diseñar en México el Socialismo del Siglo XXI, acorde a nuestra realidad, con nuestras características culturales, económicas, políticas y sociales. Un socialismo democrático, participativo, autogestivo, no impositivo ni autoritario. Al menos esa es la meta a la que muchos aspiramos y el obradorismo está sin duda aún lejos de ella, pero más cerca de un bienestar común que cualquier otra opción inmediata en el horizonte.
Era fundamental apoyar a AMLO en 2006 y es fundamental hoy en día seguir dentro del movimiento, pero también es fundamental hacerlo con posiciones críticas, porque fanáticos ya hay muchos en el movimiento, necesitamos que la única cabeza que piense no sea la de Andrés, sino que todos hagamos un esfuerzo reflexivo que ayude a reorientar el movimiento y a mejorar sus conducción.

En esa parte crítica es muy importante entender  las debilidades del movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador así como las de éste como dirigente del movimiento.
Una de las mayores debilidades está en la conducción del movimiento.
Por un lado se encuentra una dirección monolítica y unipersonal de Andrés Manuel donde él toma prácticamente todas las decisiones. Este punto lo analizaremos a profundidad un poco más adelante. Pero el problema también es que las pocas decisiones que delega o que comparte lo hace con un equipo político que está vinculado a un pasado priísta, muchos de ellos salinistas incluso. La mayoría con una historia de oportunismo político que los desliga de las masas o los confronta con ellas. Los perredistas son además muchos de ellos de entre los más corruptos y corporativos de partido.
No es posible imaginar que ahora la "vanguardia del movimiento revolucionario nacional" sean Socorro Díaz, Manuel Camacho, Marcelo Ebrard, Porfirio Muñoz Ledo, Arturo Núñez, José Guadarrama, Dante Delgado, Alberto Anaya, Dolores Padierna, René Bejarano y otra pléyade de personajes obscuros por decir lo menos.
Quizá los que más se podrían salvar del círculo central de AMLO son Alejandro Encinas y Martí Batres.
Si quieres hacer puré de papas necesitas papas. Esta verdad de Perogrullo parece a veces olvidarse cuando se habla de temas que no sean la cocina. Para hace una nueva sociedad necesitas hombres nuevos, hombres diferentes, capaces de transformarse y representar a lo más avanzado del pensamiento y el actuar de la sociedad de su tiempo, de convertirse en el embrión de la nueva.
¿Cómo puedes construir una nueva sociedad si tus artífices son representantes dignos, pero de la vieja sociedad, de la que pretendes sustituir?
Y ¿cómo les explicas a la gente, a la base, que lleva años luchando por esa nueva sociedad, que ha sufrido hambres, represiones, pérdidas, muertes incluso, que hoy tienen que seguir a los que les rompieron la madre por tanto tiempo porque hoy se han sumado a la lucha? Y los has sumado además en puestos de vanguardia, de dirección. Ante esto queda seguro que muchos se han de decepcionar, de sentir traicionados.
Y lo más grave es que estos oportunistas al llegar, lo más probable es que traicionen y den continuidad a la vieja sociedad con nuevos personeros. No puedes esperar hacer un puré de papa sin papas.
Pero además decía que las decisiones que comparte con este grupo Andrés son las menos, por lo general sus decisiones son unipersonales y autoritarias.
El quiso que Cota fuera presidente del PRD. La mayoría de la militancia no lo quería así, muchos lo veían a mal, muchos tratamos de decírselo, de negociar, de plantear a alguien cercano a Andrés pero también a la izquierda, a la militancia del partido, a Andrés le valió madres, el candidato fue Cota, el presidente fue Cota.
Para imponer a Cota dio la Secretaría General del PRD y toda la estructura del partido a los Chuchos. Muchos advertimos que era un suicido, que era una decisión profundamente peligrosa. A Andrés le valió madres y los Chuchos fueron Secretarios Generales, tuvieron la estructura del partido y hoy allí están las consecuencias.
Muchos estuvimos en contra de que Guadarrama fuera Senador de Hidalgo por el PRD, y peor aún, uno de los coordinadores de las redes de Andrés. La militancia de Hidalgo trató de hablar con él, de decirle que la gente se sentía traicionada, que era un asesino de fundadores del PRD, uno de los principales mapaches del PRI. A AMLO le valió madres y hoy Guadarrama es Senador.
Muchos estuvimos en contra de que Ebrard fuera Jefe de Gobierno. Era expriísta, salinista, sin vida interna en el PRD, combatió la creación del partido, combatió a la izquierda. Se propuso a Pablo Gómez, con todas las diferencias que se puedan tener con él, militante de izquierda de toda la vida. Se buscaron escenarios. AMLO dijo, es Marcelo, y como quieran. Hoy Marcelo es el Jefe de Gobierno.
AMLO decidió el plantón de Reforma en el templete. Acertada o no, una decisión de una acción de masas tomada por una sola persona, sin debate, sin discusión.
AMLO decidió levantarlo con el mismo nivel de consenso con el que lo inició. Su opinión.
El movimiento en defensa del petróleo se condujo siempre de manera unipersonal.
Su política de alianzas la decidió él.
¿En serio fuera del DF y Tabasco todos los perredistas son Chuchos?
¿Quién decidió que sólo los candidatos de estos estados son dignos de los votos del movimiento?
Más aún ¿quién decidió que ellos son dignos?
AMLO, en todos los casos, AMLO.
¿Quién decidió donde votar PT y dónde Convergencia, qué candidatos del movimiento para uno u otro partido?
Adivinaste, AMLO.
Lo de Iztapalapa se acerca,  pero eso lo analizamos aparte.
Otra de las debilidades de Andrés es su incapacidad para tender relaciones horizontales con el resto del movimiento. Se el ha invitado por ejemplo al Diálogo Nacional, que es para muchos, la organización más avanzada en la izquierda nacional, la que tiene más potencialidades, un frente con muchas fuerzas de gran calado. Pero a Andrés no le interesa una relación bilateral o multilateral con el movimiento. Si él no es el jefe, la reunión no es de su interés. A Andrés no le interesa un intercambio de visiones, le gusta monologar, ama los templetes donde solo él habla, o en el mejor de los casos, lo que dicen los demás que hacen uso de la palabra gira en torno a él y sólo para prepararle el camino a su discurso que al final es la palabra sacra, la máxima voluntad.
Andrés Manuel desperdició en la Convención Nacional Democrática la oportunidad de oro por democratizar el movimiento, por crear un gran diálogo entre sus actores, por horizontalizarlo, por hacer una verdadera convención. En lugar de eso sólo llamo a la gente para votar a  mano alzada sus propuestas, que eran las únicas, si alguien más quería plantear algo lo podía hacer solo con volantes y altavoces, el templete era sólo para las propuestas de Andrés y al final eran las únicas que se votarían. Cuantas manos votaron a favor y cuantas en contra, vale madres, al fin y al cabo la Convención tenía resolutivos aún antes de ser convocada, lo demás fue la puesta en escena de la democracia lopezobradorista.
Aún más. De todos los nombrados en la convención, cuando Andrés cito a Carlos Ímaz hubo una rechifla general, la gente mentó madres, gritó corrupto, cualquiera que hubiera estado allí lo recordará. De todos sus nombramientos, la masa claramente le impugnó uno. Andrés no cede y no cedió, se limitó a decir que era un buen compañero y el nombramiento pasó. Al fin la fiesta era de él.
Todo esto es altamente peligroso.
Andrés Manuel pudiera ser el mejor líder en la historia de la humanidad y aún así es humano y falible. Mientras las decisiones se concentren en una sola cabeza, el riesgo al error es potencialmente mayor, sin duda.
Pero un movimiento no es correcto o incorrecto, acertado o equivocado, únicamente por su dirección. La dirección refleja, indefectiblemente, el pensamiento más avanzado del movimiento en su conjunto.
Así que si el movimiento agrupa estas características negativas es en mucho porque se integra por compañeros poco preparados en su mayoría, por masas decepcionadas de la calidad de su vida que se amarran a un líder mesiánico que les oferta la posibilidad de una vida mejor. Un pueblo con una larga tradición plagada de caudillismo y de ideología judeo-cristiana. Así que tenemos a nuestro Mesías. Cuestionar esto delante de las bases sería casi hacerme acreedor a un linchamiento, no faltaría quien me llamara Chucho, felipista o cualquier otra analogía que denueste la crítica sin entrar al fondo de ella.
Es decir, el movimiento en su mayoría es acrítico, incapaz de enderezar el camino salvo que su dirigente lo enderece, profundamente dependiente de una persona y las pocas que pudieran auxiliar, en tareas de conducción profundamente distanciadas del origen y necesidades del movimiento mismo.
Por último, Andrés aplica un doble rasero político y moral a sus aliados (mientras lo son) y al resto. Muchas de las cosas que más critica Andrés hacia afuera se reailzan sin la menor crítica o corrección entre sus correligionarios.
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E
...[CONTINUACIÓN]:<br /> A Andrés Manuel le admiro, pero no estoy ciega a sus defectos (es un humano); no omito sus carencias, pero no me parece que lo mejor en este momento –cuando la tendencia mediática es pulverizarlo- sea criticarlo; creo que lo mejor es cerrar filas, marchar en la misma dirección en aras de un bien común y, sobre la marcha –con acciones, más que con palabras- ir mejorando todo aquello que es condenadamente mejorable. La crítica debe ejercerse, pero debe reservarse para otros espacios. Ahora bien, en algo estoy bien de acuerdo contigo: no puede ser que este movimiento recaiga en una sola persona; habiendo tantas inteligencias en nuestro país ello sería absurdo. Sin embargo, no estoy tan segura de que sea exactamente como tú lo planteas; en algunas cosas lo es; en otras, no. Por otro lado, tú eres bien libre de hablar y adjetivar como quieras, pero cuando usas las palabras “líder mesiánico”, “caudillo” me remites ineludiblemente a Enrique Krauze, artífice de los “ataques intelectuales” contra el movimiento (cuando se dicen esas cosas, a quien se subestima, verdaderamente, es a quienes simpatizamos con Andrés Manuel más que a Andrés Manuel mismo; yo soy una simpatizante confesa de sus posiciones ideológicas; le reconozco como Presidente Legítimo de México y no pienso que sea mi líder mesiánico; no es mi Jesús ni el santo al que le rezo; me molesta mucho oír esa clase de cosas. Nos niegas a sus simpatizantes, por completo, la prerrogativa (la has erigido a ese nivel) del pensamiento, ¿de verdad lo crees?).<br /> Ya nada más como puzzle: Andrés Manuel es un político que no ha tenido reparos en exhibir su preocupación por la población más vulnerable; eso sólo lo ha hecho objeto de toda clase de calumnias e invectivas. Imagina ahora ¿qué pasaría si se auto proclamase adversario del neoliberalismo –por ejemplo- simpatizante del keynesianismo?<br /> Finalmente te comento: es agradable leer tus textos, tienen un ritmo estupendo y varias de tus reflexiones son altamente valiosas porque son inéditas, originales y, sobre todo, le hacen justicia a más de un ausente.<br /> Gracias por permitirme colarme a tu debate. Saludos.<br />   
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E
PRIMERA PARTE:<br /> Creo que aquí te hizo falta añadir a una Claudia Sheinbaum, un Pinchetti, un Mario Di Constanzo, un Iruegas (q.e.p.d.), un Alfredo Jalife. Todos ellos, esa es mi convicción, han sido y son muy cercanos a Andrés Manuel y, con el plus, de que son denodadamente progresistas. Por otro lado, sé que Muñoz Ledo está hecho a la vieja escuela, pero sus virtudes rebasan sus deficiencias. Es un hombre brillante, honesto, poco neoliberal en tanto funcionario; quizá -debo admitir- algo autoritario a la hora de debatir, pero eso es pecatta minuta; y lo es porque no conozco a ningún político que no guste de pensar que sus ideas -por correctas- deban, quizá, imponerse (ya sabes, subjetividades inherentes a nuestra condición humana).<br /> Por otro lado, no me parece justo que vincules a Andrés Manuel con René Bejarano. El mismo Andrés Manuel, en su libro “La Mafia nos robó la presidencia” aclara este punto. Decirlo así, sin mayor respaldo suena a “Leyenda Urbana”; ya te pareces a esos “periodistas” de TV Azteca [broma =)]<br /> Como verás, ya estoy preparando mis críticas a tus escritos –perdón, dirás que no es de mi incumbencia- sólo te adelanto una cosa: ser crítico no tiene que estar peleado con ser discreto. Criticar a Andrés Manuel –como han pretendido los detractores de AMLO- no es un ejercicio de crítica pura para con la izquierda, es un puro ejercicio de crítica a Andrés Manuel (TIP: Espero tus críticas a tu propia posición hacia el interior de la izquierda; entonces creeré que eres realmente crítico). Retomando la primer idea de este mismo párrafo: ser crítico no tiene que estar peleado con ser discreto, es decir, ¿crees que la crítica pública es lo más estratégico en este momento? La cáfila neoliberal, buitre y rapaz, está nada más a la espera de detectar cualquier escisión, cualquier desacuerdo para pretextar ruptura, caos, etc.[CONTINÚA]... 
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