Sobre AMLO, los Chuchos, el PRD, el PT y otras historias (parte 3).

Publicado en por Franky

México a 18 de junio de 2009.

Caricarura publicada por Helguera en la revista el Chamuco y los hijos del Averno.

El PRD.


El Partido de la Revolución Democrática ha pasado su vida, aún desde antes de su nacimiento, entre fraudes electorales. Surge de un fraude en 1988, vive un segundo fraude en 2006 y en el inter, así como en lo sucesivo los fraudes (internos) han sido el pan de cada día en el PRD.
El PRD surge del fraude electoral de 1988 y surge de una organización cuantitativa y cualitativamente superior, el Frente Democrático Nacional. El FDN es la expresión del descontento popular tras el primer sexenio neoliberal que logra aglutinar los esfuerzos de los más amplios sectores de la izquierda nacional para luchar en contra del priísmo hegemónico. Para 1988 se ganan las elecciones con Cuauhtémoc Cárdenas en la candidatura. Sin embargo con la caída del sistema orquestada por Manuel Bartlett se da un fraude electoral que violenta la voluntad popular.
Es en ese momento cuando los que posteriormente integrarían el Partido de la Revolución Democrática cometen la primer traición en contra del pueblo que los impulso en las urnas y que estaba dispuesto a defenderlos en las calles. Cárdenas negocia y llama a la gente a retirarse a sus casas. Aduce, y esa es hasta hoy la "historia oficial" del Partido, que el fraude se cometió porque no contaban con una estructura sólida de organización y defensa del voto, por lo que el antídoto propuesto por Cárdenas es la creación de un partido político, el PRD.
Decía un poco más arriba que el FDN era cualitativa y cuantitativamente más fuerte que el PRD y lo argumento a continuación. Cualitativamente era una organización superior porque surge horizontalmente de la organización natural de la gente, no era parte de una estructura rígida ni mucho menos burocrática, como después sí lo sería el PRD. En aquel momento, la gente participaba de manera voluntaria (hoy lo hacen sí, solo sí, la paga lo amerita) y desataban la creatividad para desarrollar formas de participación política que no pudieran ser reprimidas ni cooptadas por el viejo PRI. Cuantitativamente el FDN agrupaba a más grupos, sectores y destacamentos que los que finalmente integrarían el Partido de la Revolución Democrática.
Finalmente el PRD nace el 5 de mayo de 1989. Sin embargo no nace de un profundo proceso de discusión y homogenización sobre la vida política nacional, un diagnóstico y propuestas de respuesta. No nace con fuerzas coincidentes que decidieran lanzarse a un proyecto común.
El PRD nace, desde un inicio, como un frente disímbolo. Un buen amigo dirigente de una de las corrientes del PRD le llamaba el partido muégano. Creo que es una descripción visual de lo que la realidad del PRD transmite.
En él desde un inicio confluyeron fuerzas desde la corriente democrática del PRI, primer grupo dirigente del PRD, la corriente histórica de Heberto Castillo, grupos de exmilitantes de la guerrilla en México, los miembros del Partido Comunista y muchos más.
Esta alianza da por consecuencia un partido no con una historia común, sino con múltiples historias, muchas de ellas incluso confrontadas en el pasado mediano e inmediato. Un partido donde las prácticas internas, la vida democrática y la forma de entenderla, la confluencia ideológica, las estructuras de participación, en fin, todo lo que da identidad a una fuerza política, no eran las misas para todos, ni todos las entendían igual.
Sin embargo el PRD en sus primeros años caminó aceptablemente unido.
Uno de los primeros problemas importantes surge en 1994 cuando, siendo Porfirio Muñoz Ledo el presidente del PRD se produce el alzamiento zapatista y el PRD comienza a manifestar los primeros síntomas de una de sus más graves enfermedades, el oportunismo político. El apoyo brindado por las bases del PRD a la rebelión indígena de Chiapas queda muy por debajo de la necesidad de congruencia política por parte de su dirección e incluso se dan varios altercados publicados en la revista Proceso entre Muñoz Ledo y el Sub por ver quien era el legítimo y verdadero representante de la izquierda nacional.
En cada momento el PRD se venía alejando gradual, pero constantemente de las luchas e intereses populares. Pero aún así el PRD tenía cierto acenso.
En 1997 logra su primer triunfo histórico al llegar a un espacio de gobierno, y no cualquier espacio. El PRD es el primer partido en gobernar por elección popular, nada menos que la Ciudad de México. Logra su más alta representación (hasta ese momento) en la Cámara de Diputados e inicia un período de obtención de gobiernos en diferentes estados de la República.
Lo que podía ser la punta de lanza para el despegue total del PRD se convierte en el inicio de su decadencia.
La llegada al poder político y a los recursos públicos distancia al PRD cada vez más del movimiento social. Al ser ya un partido en el gobierno ya no era "políticamente correcto" apoyar a ciertos movimientos y grupos sociales. Incluso trató de montarse en movimientos legítimos para poder sacar ventaja de ellos, como en la huelga de la UNAM de 1999-2000, motivo por el cual comenzó a ser rechazado por amplios sectores socialmente organizados.
Por otro lado la obtención de recursos públicos fue haciendo que se perdiera poco a poco en el PRD la militancia por convicción. Aquellos militantes que antes se cooperaban para los volantes, que pintaban bardas y mantas con recursos propios y haciendo acopio de sus ratos libres se fueron acostumbrando poco a poco a que las discusiones políticas se tenían que hacer en restaurantes de lujo. Que no se podía hacer ya nada sin cobrarlo por adelantado.
Poco a poco la mística se fue perdiendo y de la lucha en contra de la desigualdad social, se paso poco a poco, a la lucha porque dentro de esa desigualdad uno estuviera en el lado de los que tienen, de los que pueden.
La lucha ya no era por los principios, era por los espacios. Esos espacios que antes eran de sacrificio hoy eran de opulencia, de lujo, de poder, de recursos.
Se comenzaron a realizar fraudes electorales internos porque ahora manejar el partido era definir candidaturas, que representaban abandonar el nivel de vida que se tenía ya acceder a uno nuevo, superior. Las luchas obreras, campesinas, estudiantiles, se fueron relegando por aquellas en donde se pudieran impulsar clientelas que se convirtieran en votos en las internas y en fuerza para movilizar y negociar. Se empezaron a adueñar del partido los grupos que tuvieran las prácticas más clientelares, las más corporativas.
Cada elección interna era un nuevo escándalo, un nuevo cochinero.
En estos cochineros todos participaban en la medida de sus capacidades y de sus posibilidades. Muy pocos mantenían los principios y se negaban a entrar a estos juegos sucios. El Partido que había surgido de combatir al régimen del PRI había aprendido de él sus peores mañas, sus más deleznables vicios e iba tomando incluso algunos de sus cuadros.
Porque esa es otra de las formas en que el PRD se siguió desdibujando. Ganar elecciones ahora era la meta, y conque el membrete ganara bastaba. Si un priísta salía de su Partido por no haber obtenido una candidatura, el PRD lo reciclaba porque incrementaba la votación con sus votos duros del PRI. Pero ¿qué pasaba con la militancia que ubicaba en alguien del régimen al que combatía ahora a su candidato con un simple cambio de camisetas? Valga la comparación pero Cuauhtémoc Blanco no jugaría nunca para Chivas, ni la afición lo aceptaría y lo mismo pasaría con el Bofo u Omar Bravo. En un partido de futbol se entienden ciertas diferencias pero en política parece no haber principios, o parece ser que el principio fundamental es que todos son iguales. Por eso es tan fácil hoy para los anulacionistas vender la idea de que todos son lo mismo y que por tanto votar por todos o por alguno es también lo mismo.
Así al PRD le dio lo mismo apoyar en Zacatecas a Monreal que ha resultado de lo más congruente del priísmo venido a perredismo (hoy en el PT) que a Cota en BC Sur, a pesar de que éste como Diputado del PRI voto a favor del incremento del IVA y la aplicación del FOBAPROA. O Impulsar a otro priísta, Alfonso Sánchez Anaya en Tlaxcala, que posteriormente quiso heredar el gobierno a su esposa. O impulsar a un empresario Zeferino Torreblanca para gobernar Guerrero.
Lo importante era ganar, puestos, espacios de gobierno, prerrogativas partidarias.
Así el muégano en lugar de irse consolidando se fu desdibujando aún más.
¿Qué similitud podía haber entre los grupos de exguerrilleros y Zeferino Torreblanca?
Así el PRD se fue distanciando de las luchas populares aún más. Cayó incluso en traiciones históricas como la aprobación de la Reforma a la Ley Indígena, mejor conocida como "Ley Bartlett, Cevallos, Ortega", donde se traicionan los Acuerdos de San Andrés y al movimiento Zapatista.
Vinieron las elecciones de 2006 y el PRD volvió a ganar la Presidencia de la República y nuevamente la perdió mediante un fraude electoral. Sin embargo, dejar todas las explicaciones en el Fraude sin asumir un espíritu autocrítico sería un grave error.
Previo a la elección presidencial se renovó la dirección nacional del PRD. AMLO propuso (impuso) a Leonel Cota Montaño, un personaje totalmente desvinculado del perredismo, expriísta que como dije anteriormente había votado a favor del FOBAPROA y el aumento al IVA; un personaje que nunca había militado en el PRD, había tomado la camiseta al negársele la candidatura a la gubernatura de BC Sur por parte del PRI. Al triunfar se había desempeñado como Gobernador, sin seguir en lo más mínimo principios que lo marcaran como un gobierno claramente de izquierda. En ese tiempo no hizo vida partidaria. No tenía relación con las bases del PRD ni con su pasado...
Pero era el candidato de Andrés. Todos los grupos se plegaron a su voluntad. Todos excepto dos en un inicio.
Por un lado los Chuchos registraron a Jesús Ortega y la REDIR, de la que en aquel momento yo formaba parte de la dirección nacional, registramos a Camilo Valenzuela.
Los Chuchos se registraron para negociar y lo hicieron muy pronto, asegurándose la Secretaría General del Partido (segundo cargo en importancia) por declinar a favor de Cota. A pesar de que muchos creyeron que la candidatura de REDIR llevaba también un propósito negociador, la mantuvimos hasta el final.
Hicimos un trabajo arduo porque sin ser de las corrientes más grandes del PRD ni contar con grandes recursos económicos, íbamos solos contra todos los grupos del partido y, lo que en ese momento era todavía más difícil, contra el candidato de AMLO.
Cabe mencionar que corría el año de 2005 y todos juraban, propios y extraños, que AMLO iba a ser el próximo presidente, así que era fundamental estar bien con él.
AMLO definía todo, incluso nos ofreció a REDIR dos Senadurías y dos posiciones en el Comité Ejecutivo Nacional a cambio de apoyar a Cota y evitar la elección interna para sacar una candidatura de unidad. Sin embargo nosotros creíamos que el asunto no era menor. Cota no era perredista no venía de la lucha social, y sin duda sabíamos que venía una lucha enfrente. Sabíamos que la batalla por la Presidencia de la República no iba a ser el flan que todos esperaban. Recuerdo en "El Padrino" de Mario Puzo, cuando Micheal Corleone destituye a Tom Hagen por una consideración fundamental, no era un consiglieri de guerra, Cota además de no ser perredista ni de izquierda, no era un presidente de guerra y la guerra venía, se lo dijimos a Andrés, pero no quiso escuchar.
Tal vez por eso a pocos les importó el Partido, la mayoría de los grupos estaban en el "ya me vi" pensando en que Secretarías de Estado podían pedir. El PRD se podía ir al carajo.
Pero había un grupo más previsor, los Chuchos, que metieron todo en la elección. Por un lado nos hicieron un fraude electoral interno, tirándonos la elección en los estados y regiones en donde se sabía que era más alta nuestra votación.
Aquí quiero aclarar que no nos hicieron un fraude porque creyeran que podíamos ganar, era una misión imposible, TODOS, INCLUIDO ANDRÉS contra nosotros, jamás hubiéramos podido. Pero la candidatura había crecido más allá de nuestras fuerzas. En el Partido el Estatuto marca que si la diferencia entre el primer y segundo lugar de una elección por la presidencial, nacional, estatal o municipal del PRD no es superior al dos a uno, la fuerza ganadora se queda con la Presidencia, mientras la que queda en segundo lugar se queda con la Secretaría General. Si la diferencia es superior a dos a uno la fuerza ganadora se queda, con la fórmula que registró, con ambos cargos.
Decía que la candidatura había crecido más allá de nuestras fuerzas. Había mucha molestia por la imposición de Andrés de un presidente no perredista en el PRD y por otro lado había un profundo sentimiento anti-chucho ya en el Partido, así que no pocos grupos querían impedir que quedaran con la Secretaría General y nos veían como una buena opción.
Así pues el riesgo no era que ganáramos, sino que no perdiéramos por más del doble y nos lleváramos la Secretaría General. El candidato de Andrés no corría peligro, el de Chucho sí.
Nos cometieron un fraude que terminó incluso partiendo a la expresión.
Cuando algunos planteamos denunciar, Andrés que sabía del fraude, nos llamó a no hacerlo. La ropa sucia se lavaba en casa y si ventilábamos públicamente lo que había ocurrido le haríamos un daño a su candidatura y al Partido, había que aguantar, había que respetar la institucionalidad.
Es importante considerar que esa institucionalidad le valió madres en 2006, 2008 con el fraude Chucho contra Encinas y en 2009 con el fraude Oliva contra Brugada. No estoy en contra de que en estos casos le haya valido madres, creo que los principios están por encima de la "institucionalidad" y lo he apoyado en esas luchas, sólo llamo la atención del doble criterio cuando los fraudulentos son sus amigos, sus aliados y cuando no lo son. Sólo para la reflexión.
El problema mayor es que con el fraude no sólo nos quitaron la Secretaría General y espacios importantes que habríamos ganado al interior del Partido. Se adueñaron del partido mismo, con la complicidad y complacencia de AMLO y dejaron abierto el camino para sus posteriores fraudes...
Durante 2006 el partido fue hecho a un lado por Andrés Manuel para priorizar a las redes ciudadanos que dirigían los connotados "luchadores de izquierda"
Manuel Camacho. Conocido expriísta salinista que combatió el surgimiento del PRD.
Socorro Díaz. Conocida expriísta salinista que colocó la banda presidencial a Carlos Salinas de Gortari tras el fraude electoral de 1988.
José Guadarrama. Ex operador priísta de Hidalgo, acusado del asesinato de perredistas cuándo luchaban por fundar al partido en aquel estado donde el formaba parte de la administración.
Al frente del partido dejó a Leonel Cota del que ya hemos hablado.
Y le regaló la Jefatura de Gobierno del DF, principal bastión del PRD a Marcelo Ebrard Casaubón (imponiéndolo de la misma manera que operó la candidatura de Cota, de nuevo fuimos de los pocos grupos que nos opusimos apoyando la candidatura de Pablo Gómez). Ebrard era un
conocido expriísta salinista que combatió el surgimiento del PRD junto con su jefe de aquel momento y jefe histórico Manuel Camacho Solís. En 2000 Ebrard compitió por el GDF por el desaparecido Partido Centro Democrático (alguien lo recuerda) de Camacho y al final declinó por AMLO, se definió como un político de centro, no de izquierda y se unió al GDF como persona externa al PRD. Amigo personal de AMLO se afilia al partido a la mitad de la gestión de aquel para poder ser el sucesor en el GDF. AMLO lo consigue con la complacencia de la mayoría del partido.
Si leen la lista anterior, algún suspicaz me preguntará, ¿dónde está el PRD? Yo también me lo preguntaba en aquel momento. La mayoría lustrando los zapatos del futuro Presidente de México (así lo creían seguro). Los que nos oponíamos éramos casi eliminados del partido y prácticamente acusados de alta traición por atentar contra ala unidad del perredismo, una unidad que la historia demostraría unida con alfileres.
A veces me he preguntado, ¿tal vez si AMLO no hubiera llevado tanta ventaja habría ganado? No habría desatado ataques tan virulentos de la derecha ni la articulación de tan minucioso fraude electoral, y probablemente el partido no se habría postrado permitiendo tantas imposiciones que, a la larga, tanto costaron.
En ciencia y en política, de hecho en la vida misma, el hubiera no existe...
En el 2006 el PRD fue robado por un fraude electoral descomunal.
Se salió a las calles a la defensa del voto, pero no se consiguió nada.
De pronto los medios comenzaron a vender la idea de dos PRD's el bueno, el que negociaba, el que conciliaba, la izquierda moderna, y el PRD de conflicto, el de AMLO.
Por supuesto, al menos según mi criterio el segundo fue mucho más consecuente que el primero, incluso mucho más consecuente que Cárdenas, incluso si yo tuviera una crítica sería que les faltó radicalizarse aún más, no lo contrario, pero tenían un gran problema. Un líder único y mesiánico que decidía todo sin consultar a nadie.
Un ejemplo fue el plantón. Yo no creo que haya sido un error, de hecho participé activamente en él. El problema fue la forma en que se tomó la decisión, y en política la forma es fondo. Todos los dirigentes del partido y del movimiento nos enteramos en la misma marcha, no hubo discusión previa, según pláticas con los más cercanos a Andrés, ni ellos mismos tenían idea. Es decir, una acción de vital importancia no fue producto de un análisis colectivo o una discusión previa. A ciencia cierta nadie sabe si al menos AMLO lo analizó sólo o se le ocurrió mientras nos movilizábamos.
Caso similar con el levantamiento del plantón, o con las acciones del 1°, 15 y 16 de septiembre de aquel año. Todos estábamos en la incertidumbre, nadie sabía que iba a pasar y no se podía discutir, analizar, evaluar. Simplemente cuando se acercaba el momento el mesías decía que hacer. Si estaba en lo correcto ¡a toda madre!, si no ¡que poca madre! al final nosotros no teníamos, voz ni voto...
El PRD se siguió dividiendo. Los Chuchos, a los que AMLO y las corrientes les habían regalado el partido a cambio de imponer a Cota se dieron cuenta de que aliados con Calderón recibían apoyo federal y buen trato en los medios. Poco a poco se dejaron tocar las piernas y lo que sigue...
Lo que sigue es de todos conocido. En un fraude se adueñan de la presidencia del partido, que ahora es suyo casi sin oposición. En esta ocasión AMLO llamó a votar por Encinas como tres años antes por Cota, pero ya no eran los mismos tiempos. El ya no era el seguro "futuro presidente de México". Ya no era indispensable plegarse ante él y los Chuchos sacaron las armas.
Le ganaron con un fraude, como el de 2005, 2002, 1999. Pero ahora ya no eran sus aliados. Ya no era traición decir que hicieron lo que siempre habían hecho, ya se podía denunciar.
Cabe mencionar también que los Chuchos no jugaron más sucios que los Bejaranos en los lugares donde el poder es de ellos. Que el fraude fue de ambos lados y que gano el más cochino en el establo. Pero a los demás no se les puede denunciar, porque son aliados de Andrés y no de la mafia. Tal vez cuando rompa con ellos.
Por lo pronto el PRD está en fase terminal, difícilmente sobrevivirá a este proceso que viene y por el bien de México, de la izquierda mexicana y de la izquierda electoral mexicana ojalá que así sea.
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