Algunas propuestas.

Publicado en por Franky

México DF a 7 de junio de 2009.

 

Como algunos de ustedes saben, en el último proceso interno de selección de candidatos del Partido de la Revolución Democrática decidí postularme como precandidato a Diputado Federal por el Distrito XII. Evidentemente fui arrollado por la elección de Estado del equipo Bejarano-Padierna quienes cometieron más delitos electorales de los que valga la pena enumerar en estas páginas. Sin embargo en ese proceso planteamos una serie de propuestas que considero sería importante retomar hoy que está en boga la discusión sobre el empoderamiento ciudadano, para poder restar poder a los partidos políticos. Por ahora solo mencionaré y trataré de explicar algunas de las propuestas de carácter político, aunque si alguien quiere conocer algunas de las otras propuestas de campaña, pueden descargar uno de los dípticos que difundimos durante la campaña en:

http://rapidshare.com/files/242760776/D_PTICO_FINAL.pdf.html

Decía yo en el artículo de ayer que en lo personal no creo que la reelección legislativa sea, en este momento una buena opción para comprometer a los políticos con sus electores, en todo caso, habría que tomar algunas medidas previas que permitan que los políticos no entren a los cargos públicos por hambre de poder y dinero, para que hagan en todo caso una carrera legislativa con compromiso social.

Dentro de esas medidas previas considero imprescindibles.

1.      Crear la figura de revocación de mandato. Que cualquier funcionario de cualquier cargo público pueda ser removido por el pueblo en caso de que no cumpla debidamente en su cargo. Desde el hombre que recoge la basura en la colonia, pasando por el policía encargado de la seguridad pública y hasta llegar al presidente de la República. Definir de manera clara los mecanismos y requisitos pero que en todo caso el pueblo siempre tenga en sus manos la facultad, el poder, para destituir a quien no cumple y peor aún, a quien abuse de un cargo público.

2.      La rendición de cuentas debe darse por ley y profundizar en su definición y los mecanismos para lograrla, de tal suerte que cualquier representante popular tenga por fuerza que permanecer en contacto con sus electores.

3.      Consolidar en nuestra ley las figuras de plebiscito y referéndum. Antes de aplicar una reforma de ley de trascendencia para el país, o una política pública de gran importancia se debe consultar al pueblo. Hoy en día los partidos políticos en campaña niegan, por poner un ejemplo, que tengan intención de aplicar IVA a alimentos y medicinas, si lo dijeran abiertamente probablemente no llegarían a sus espacios. Después ya en el poder, no faltan los cínicos (Zedillo) que dicen que hay que aplicar tal o cual reforma aunque sea IMPOPULAR. Sin embargo, ¿qué significa que algo sea impopular? Simple y sencillo, que va en contra de la opinión pública generalizada y/o mayoritaria. Y si un legislador no es el dueño de la nación sino un REPRESENTANTE POPULAR, ¿puede, sin faltar a su esencia, aplicar una medida impopular, es decir aquella con la que no coincide la mayoría de aquellos a quienes REPRESENTA. Algunos dirán que las circunstancias cambian y eso es cierto, pero el país no le pertenece ni a legisladores ni a gobernantes, el país es del pueblo, y si hay que tomar medidas ante situaciones determinadas, el legislador tendría que tomar por fuerza como última palabra la voluntad popular, es decir, la de aquellos a quienes pretenden representar y si creen que las mayorías están equivocadas deberán hacer todos los esfuerzos pertinentes para aclarar sus propuestas a la opinión pública. Al final acatar lo que esta decida. O ¿qué hace pensar a estos megalómanos 500 Diputados y 128 Senadores que tienen mayor sabiduría que más de 100 000 000 de mexicanos? Banalidad pura.

4.      Según la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el Salario Mínimo es la mínima cantidad de dinero con la que una familia pueda vivir dignamente. La propuesta que considero de prioritaria aplicación es que el salario mínimo cumpla con esa característica fundamental (si bien esta es una propuesta de carácter económico, en el próximo punto plantearé la relación con el tema en cuestión). Para lo anterior hay que calcular el costo promedio de la renta de una casa habitación, así como de sus servicios esenciales, y sumar a ello los costos de los productos de la canasta básica, así como los costos de recreación, cultura y educación. Es decir una vida digna real de la familia, y recuperar el nivel del salario mínimo hasta que cumpla al menos con esas características esenciales.

5.      Una vez que el salario mínimo cumpla con las características que le señala la Constitución, como se plantea en el punto anterior, se debe establecer por ley que el salario de cualquier servidor público se justamente un salario mínimo. Por un lado el nombre mismo lo indica, servidores públicos, es decir aquellos que buscan servir al pueblo, no servirse del pueblo. Un servidor público no puede llegar al cargo con la intención de enriquecerse de él. Entonces, si el salario mínimo es la mínima cantidad de dinero con la que una familia viva dignamente, y como un servidor público y su familia deben aspirar a una vida digna, misma que se debe cubrir con un salario mínimo, no hay argumentos para un sueldo superior. Lo anterior permitiría además dos cosas fundamentales; por un lado los que definen el salario mínimo (funcionarios públicos) lo estarían ganando por lo que no volverían a tener la desidia de permitir que llegue a los niveles pauperizantes en que actualmente se encuentra; por otro lado impediría que la ambición económica fuera un motor para buscar un cargo de representación popular.

6.      Las contiendas electorales deben llevarse a cabo sobre programas, legislativos o de gobierno, contrastando permanentemente las propuestas y las ideas y con un compromiso legal de cumplir cada una e las promesas de campaña bajo el riesgo de una sanción jurídica y/o económica en caso de no hacerlo, además de, por supuesto, la revocación de mandato.

7.      Todos los cargos públicos deben ser elegibles por los ciudadanos, ya sea de forma directa o a través de sus representantes, para acabar con las palancas, el amiguismo, el nepotismo y demás formas nocivas que adquiere el pode público.

Estas son solo algunas propuestas, que por supuesto pueden ser pulidas o enriquecidas, incluso desechadas en caso de considerarse nocivas o innecesarias, pero creo que pueden abonar a un debate más profundo que la simple propuesta de reelección legislativa.

Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post