Sobre la Reelección Legislativa.

Publicado en por Franky

México 6 de Junio de 2009.


Muchos son los analistas políticos que, ante la creciente tendencia al voto nulo en las próximas elecciones presidenciales hablan de la reelección legislativa como una de las alternativas para que la ciudadanía pueda castigar o premiar el desempeño de los legisladores en sus funciones. Nos hablan de que ante la ausencia de reelección los legisladores no se comprometen con la ciudadanía y ésta no tiene como castigarlos. Hay en la vía de los hechos un desconocimiento, intencional o accidental, de los procesos electorales mexicanos de carne y hueso y ante un falso diagnóstico se da una receta equivocada.

Nos dicen los analistas que en los procesos legislativos no hay reelección y que eso hace que los legisladores no rindan cuentas. En la vía de los hechos no hay reelección de los servidores públicos, pero quien hoy es diputado local, lo más seguro es que esté contendiendo por una diputación federal y viceversa. En la mayoría de los caso son los mismos electores, es decir, para el argumento de que el pueblo castiga con su voto a quien no trabaja tenemos que, o ellos si han trabajado y pueblo los premia en el trampolín de la política, saltando de un cargo a otro o viceversa, o tenemos un sistema electoral tan imperfecto que ni premia ni castiga.

Pongamos un ejemplo actual. José Luis Muñoz Soria, Jefe Delegacional saliente de la Delegación Cuauhtémoc es, según muchos estudios de percepción ciudadana, el más corrupto y peor delegado al menos de la época perredista. Actualmente es candidato a Diputado Local por el Distrito X que se encuentra en su gran mayoría dentro de la Delegación Cuauhtémoc, misma que gobernó. Según el principio de nuestros analistas, el pueblo lo castigaría no votando por él. Sin embargo, a pesar de haber cerrado decenas de negocios para chantajearlos y extorsionarlos, a pesar de haber usado grupos como el ambulantaje a su conveniencia y de no haber resuelto los problemas de la población, es altamente probable que gane, va arriba en las encuestas. Si gana y en su período se aprueba la reelección legislativa, lo más seguro es que se reelija.

¿Por qué se da esto?

Porque el poder permite el control de grupos de interés. Desde la Delegación se presiona para que voten a favor, de él, se chantajea, se extorsiona, se compran votos y voluntades. Porqué además e México y en muchos lugares del mundo el poder da dinero y ese dinero crea una gran desventaja en la competición.

¿Botones de muestra?, sencillo.

Hablemos de una “democracia avanzada” los Estados Unidos. Allí existe la reelección legislativa. Ingresé en internet a la página del Senado de los Estados Unidos (http://www.senate.gov), consulté los nombres de los 5 primeros senadores que aparecían en la lista por orden alfabético y salvo John Barrasso, de reciente elección, los resultados son los siguientes.

El Senador Daniel Akaka Kahikina es el primer senador nativo de Hawai y representa a su estado, fue electo para el Senado por primera vez en 1990 y lleva 18 años consecutivos en la misma posición oficial.

Lamar Alexander. Senador por el estado de Tennessee del cual además fue gobernador por 4 períodos consecutivos. No especifica fecha de inicio como Senador ni tiempo en el cargo. Sin duda un hombre de poder en su Estado.

El senador Max Baucus Max fue electo al Senado estadounidense en 1978 y ha servido consecutivamente desde entonces, lo cual representa 31 años en el Senado estadounidense.

Senador Evan Bayh, elegido para su segundo período en 2004, lleva 11 años en el senado.

En ese momento decidí no seguir buscando pues me pareció ocioso. Pero el resultado está a la vista. ¿Esto es lo que queremos con la reelección legislativa? A Beltrones dirigiendo por 30 años o más el Senado. Una Elba Esther Gordillo con 25 años consecutivos de carrera legislativa, Al niño verde, Kawaghi, Alberto Anaya, Dante Delgado, todos los anteriores dueños de sus respectivos partidos, (aunque los dos últimos tengan sus franquicias subarrendadas a Andrés Manuel López Obrador) ahora también dueños de las cámaras nacionales. O tener eternamente en las cámaras al porro Germán Martínez, a Bety Paredes originaria del más anquilosado priísmo o a Chucho Ortega, el mejor discípulo de Rafael Aguilar Talamantes. Del PSD ni hablar porque andan en el viaje…

Porque es clarísimo que, hayan hecho bien, mal o regular su trabajo, después de 6 años en el poder, dinero y contactos del Senado o 3 en la Cámara de Diputados o Congresos Locales, están en condiciones infinitamente superiores para competir por el mismo escaño en contra de quien no ha tenido ese espacio. Por eso e nuestro país se canceló la reelección, como vencer a Porfirio Díaz con el poder que encarnaba Porfirio Díaz. Que nos hace pensar que en el caso de los legisladores sería diferente.

El único argumento válido, desde mi perspectiva para la reelección legislativa es la profesionalización del trabajo legislativo en si mismo. Es decir, como en todo trabajo la especialización, al menos en teoría, ayuda realizar mejor la labor, a pulirla. Se supone que un legislador que lleve varios períodos consecutivos pueda dar continuidad a las reformas que se deben realizar en el país. Se supone también que a prenda a hacer de mejor y más eficiente forma su trabajo legislativo. Pero ¿Vale la pena pagar el costo de la eternización en el poder de quienes hoy nos gobiernan? Con el falso argumento de que si no legislan bien podemos castigarlos ya no votando por ellos podemos dar paso a una reforma que propicie que una ya de por si enquistada clase política se quede hasta el infinito en sus espacios de poder.

Antes que pensar en una reelección legislativa hay una serie de propuestas que creo que deben llevarse a cabo para lograr que en los espacios legislativos queden mexicanos con amor por su patria y no por el cargo y que decidan luchar por permanecer en el cargo para servir y no para servirse del pueblo.

Mañana mencionaré algunas de estas propuestas.

 

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