Amina Filali, ¿suicidio o crimen de Estado?

Publicado en por Franky

 

He decidido reiniciar una nueva época de publicaciones en el blog con una nota triste, difícil, que me ha impresionado en los últimos días.

Amina-Filali.jpgConocí por internet el caso de Amina Filali, una joven marroquí de 16 años, que los medios reportan se suicidó el día 10 de marzo del presente año. Éste es solo un capítulo de la historia, esperemos que no sea el final y que la muerte de Amina sirva para cambiar las condiciones de vida de millones de mujeres que en Marruecos y otros lugares del mundo padecen situaciones similares.

La historia comienza hace no sé cuantos miles de años en que la violencia hacia las mujeres se comenzó a ver como algo normal y aceptable en diversas sociedades. El primer capítulo que toco vivir de manera directa a Amina de la cadena que la condujo a la muerte fue vivido, según algunas notas de internet cuando ella contaba con 14 años, según otras fuentes con 15, pero en lo que todas las fuentes coinciden en que Mustafa Sallac, un hombre de ahora 25 años, la secuestro por 5 días en los cuales la mantuvo cautiva en un cobertizo, la golpeó y la violó sistemáticamente.

Cuando la niña logró liberarse sus padres denunciaron el hecho ante las autoridades de Larache. Se comenzó el proceso legal. Sin embargo, también se iniciaron “las negociaciones”. Según el artículo 475 del Código Penal Marroquí, cuando una menor de edad es violada el agresor puede evitar cualquier pena si accede a casarse con la víctima para reponer el “honor de la familia”.

Elementos a considerar en lo anterior hay muchos, mencionaré algunos de los más aberrantes.

  • Considerar que el honor (de una mujer o de una familia entera) está en su virginidad, lo que transgrede todos sus derechos a la libre autodeterminación y decisión sobre su cuerpo y su sexualidad, y más aún pone su valor en manos de sátrapas como Mustafa Sallac.
  • Considerar que el “honor perdido” se recupera con el matrimonio. Otra aberración que menosprecia a la mujer, la rebaja, la cosifica, en esta concepción la mujer solo vale si es “pura” o es “propiedad de quien le “robo su pureza”. Además permite que, como en este caso, el agresor no solo evada el castigo, sino que pareciera que en pago “adquiere a la presa”, lo cual es volver a agredir a la víctima, pero ahora de manera permanente y de por vida, a lo cual Amina Filali solo encontró como salida la muerte.
  • Esta concepción absurda y lesiva sobre la mujer da lugar a que una familia crea que es más honorable emparentar con un chacal y dejar a su merced a una niña que tener una mujer no virgen y no casada en el hogar, ¡tremenda estupidez! Pero lo malo es que la idiotez no es conceptual, sino que en la vida concreta permite que un hombre se apoderé para si de una niña como si fuera un objeto, mancillándola y después llevándosela en recompensa, cual si fuera un trofeo.
  • Lo anterior legitima la violación permanente de la víctima. No conozco el código penal marroquí, sólo conozco el artículo en mención, pero con él me basta para presuponer que tampoco se considera la existencia de la violación al seno del matrimonio. Es obvio que aquel que viola a una niña, al conseguir casarse con ella, usará permanentemente su cuerpo como objeto, y si la agraviada es obligada a casarse con el agresor, ese tipo de leyes seguramente le conferirán la obligación de saciar los instintos de su “marido” cuando esté lo requiera. Quien fue violada una vez, ahora lo será permanentemente y cuantas veces así lo desee su agresor.

 Ante esto, la víctima escapa de su “destino” a través de ingerir unas cucharadas de veneno para ratas que la llevan a la muerte. Las notas refieren un suicidio, pero ¿en verdad lo es?

 Considero que  la víctima fue asesinada, y lo fue por múltiples culpables y en diversas ocasiones. En primer lugar, asesinada por Mustafa Sallac, quien amparado en una cultura que ve a la mujer como objeto, como un ser inferior, y a sabiendas de que podía escapar de la justicia y no solo salir impune, sino apoderarse ahora de manera permanente de la víctima de su agresión, no dudo en secuestrar, golpear y violar sistemáticamente, durante 5 días a una niña en un cobertizo marroquí.

 Asesinada por su padres que consideraron más importante el falso honor de la familia que la integridad, seguridad, felicidad y futuro de su hija.

 Asesinada por las autoridades de Larache, que apoyaron el trueque dignidad – justicia.

 Asesinada por el Estado Marroquí que tiene leyes que permiten lo anterior, que hacen que este caso se conozca por el suicidio de una niña que trascendió, pero cuántas niñas serán violadas diariamente por agresores que les “hicieron el favor” de salvar la honra que ellos mismos habían mancillado (según sus valores culturales) casándose con ellas para violarlas diaria y eternamente.

 Asesinada por la cultura dominante en dicha sociedad, que da sustento a todo lo anterior. Pero asesinada también por la inmovilidad de millones de personas que permanecen (o permanecemos) mudas antes estas atrocidades día con día.

 No se necesita ir hasta Marruecos. Hay códigos penales en México que también permiten que se salve la honra casándose con la víctima. Hay códigos penales en estados de nuestra república que castigan con más severidad el robo de ganado que la violación de una mujer. Habemos millones que no hemos hecho o podido hacer hasta hoy nada para cambiarlo.

 La muerte de Amina hoy lleva a movilizaciones importantes en Marruecos y en el mundo para cuestionar el código penal marroquí, pedir su modificación y con él la modificación de las condiciones de vida de millones de mujeres agraviadas por aquella sociedad.

 Por eso decía al inicio que no espero que aquí termine la historia, espero que sea el inicio (aunque a muy alto costo) de una mejor y nueva vida para millones de mujeres. Pero espero que no sea solo en Marruecos. Espero que no necesitemos una Amina en México, que abramos los ojos y luchemos con todo por una legislación justa para todos los habitantes de nuestro país, con equidad. Que entienda las condiciones de vida y las mejore para mujeres, niñas, niños, jóvenes, adultos mayores, hombres, homosexuales, discapacitados, comunidades originarias, trabajadores del campo y la ciudad y en general todos quienes habitamos y debemos coexistir en este país.

 Lo anterior pasa por una revolución cultural que siente las bases para una nueva sociedad. Pero pasa también por una revolución económica y social, pues no es viable en el marco del capitalismo, aún del más humanizado. Por tanto, la Revolución es la Solución.

 

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