Sobre el documento “Poder Popular” de Fernando. (Primera Parte).
Por cuestiones de extención he decidido dividir esta respuesta en dos partes, en próximos días la segunda.
México a 12 de agosto de 2009.
En principio de cuentas quiero agradecer públicamente al compañero Fernando de Movimiento Socialismo Nuevo por compartir este valioso documento sobre una de las nuevas tendencias en la lucha política de masas, tendencia en la que estamos inscritos, que es la creación y consolidación de instancias de Poder Popular.
He de decir también que en la mayoría de los puntos tengo una serie de coincidencias importantes y que las diferencias no me parecen, al menos a mí, trascendentales y creo que se dirimirán más en el curso de la práctica política misma, en el contacto con la realidad, que en el debate literario. Sin embargo, haciendo honor al esfuerzo que el compañero hace al escribir y hacernos llegar este documento, creo que lo menos que me corresponde es hacer un esfuerzo similar por comentar algunos de los puntos relevantes de su análisis y problematizar algunos de los disensos.
Para efectos de lo anterior, todos los textos entrecomillados y en cursivas corresponderán a citas sobre el texto, Poder Popular, del compañero Fernando e iré respondiendo o comentando una a una las que aquí habré de mencionar. Sin otro particular he aquí mi punto de vista.
Comentarios y Precisiones.
En una primera etapa del documento, salvo algunas cosas de detalle coincido en lo general, comienzan las observaciones a partir de la parte en que Fernando apunta: “El proletariado, la clase internacional desposeída de los instrumentos y las condiciones de trabajo, de los medios para producir su propia vida material, encarna ya en sí mismo la negación de la propiedad privada, que no es otra cosa que el producto de su propio trabajo transformado en un poder ajeno que le domina. Sus intereses le orientan, por eso, de modo espontáneo a la unidad frente a esta privación y a la lucha por suprimir la misma. El socialismo, no es otra cosa que el movimiento real del proletariado luchando por suprimir su existencia alienada, su existencia "para otro": para el capital, para el capitalista. O de modo más preciso: el socialismo es el modo de actividad del proletariado cuando actúa revolucionariamente para suprimir la propiedad privada”
En esta parte se observan dos cosas interesantes del planteamiento del compañero Fernando que se irán repitiendo a lo largo de su documento y que constituyen, a mi entender, las principales desviaciones que lo llevan a comprender parcialmente el tema que aborda. Por un lado su impresionante culto a la espontaneidad que llega al nivel de negar (más adelante) la importancia del elemento consciente, de la organización de los revolucionarios. En la visión de Fernando las masas hacen todo, son todo y no existe nada más (más adelante lo iré demostrando). En esta cita ese culto a la espontaneidad se refleja en la frase: “…Sus intereses le orientan, por eso, de modo espontáneo a la unidad frente a esta privación y a la lucha por suprimir la misma” Ojalá este buen deseo fuera una realidad material. Si los intereses de las masas las orientaran de manera espontánea a la unidad y la lucha por suprimir la explotación la tarea la tendríamos más que resuelta. Sus intereses plantean la necesidad que no es lo mismo que generar la orientación. Si esta orientación se diera en lo espontáneo tendrías un mundo de masas insurrectas que antes de que yo terminara de escribir estas líneas ya habrían hecho la revolución y enterrado al capitalismo. Al contrario, por desgracia (y sin que yo desee menos que Fernando que su afirmación fuera realidad) más allá de nuestros buenos deseos, la tendencia espontánea de las masas es a la inactividad, a la pasividad frente a su explotación, a la parsimonia desquiciante frente a un mundo que las oprime. En el mejor de los casos, cuando hablamos de la tendencia espontánea de las masas en la lucha, esta siempre las llevará a la lucha gremial a la lucha puramente económica. Esto es lo más que se puede esperar de la lucha espontánea de las masas surgida de sus intereses. El proceso hacia la lucha revolucionaria es mucho más complejo y requiere por ello mucho mayor trabajo de análisis y construcción.
Para sacar a las masas de esa lucha espontánea, surgida de sus intereses y llevarla a resolver sus intereses mismos de una forma consciente hace falta que las masas entiendan la complejidad del sistema de explotación, su papel en la producción y su potencialidad revolucionaria. Hace falta que reflexionen, que se organicen, que se alejen del árbol para poder ver el bosque, para lo anterior no se necesita la acción espontánea de sus intereses sobre ellas, sino su incorporación, teórica y práctica en la lucha por la resolución de dichos intereses, su abstracción intelectual y su organización política.
En cuanto a que sus intereses los llevan también de manera espontánea a la unidad, otro buen deseo. Sus intereses plantean la necesidad de la unidad en la lucha contra el capital, pero la lucha espontánea a partir de dichos intereses los lleva a lo más al gremialismo y al sectarismo. De nuevo se necesita hacer un esfuerzo de abstracción intelectual (no espontáneo, consciente) y un esfuerzo de organización práctica política (también consciente) para poder entender la necesidad de la unidad a pesar de todas las complicaciones que implican. No bastan los intereses para mover espontáneamente a las masas a la consciencia.
Si lo anterior fuera cierto tendríamos mas ejemplos de unidad en las izquierdas del mundo, cuando lo que ha privado es el sectarismo. Y si eso ocurriera de manera espontánea, no tendríamos como común denominado una izquierda que tiende a las divisiones.
El segundo defecto que me parece grave en esta parte del documento de mi amigo Fernando es que, y principalmente titula a esta fracción del documento “Enfoque Teórico”, uno no puede hablar en términos teóricos, científicos, con las palabras con lo que a uno le gustaría que significaran, lo que uno cree que es su debe ser. En el lenguaje científico se crean los conceptos, los cuales tratan de definir fenómenos a través de las palabras y se busca crear un consenso mínimo sobre los contenidos de estos conceptos para que sean funcionales.
Si uno estudia medicina y habla de un “hematoma” cualquier médico puede saber a lo que se está haciendo referencia. Ni uno puede llamar en medicina “hematoma” a algo que no lo sea, ni tampoco a un “hematoma” llamarle por otro nombre por el simple hecho de que nos guste más, nos suene mejor o queramos que así se le llame.
Con la misma seriedad hay que tratar a las ciencias sociales, a la economía, la política, la sociología, etc. En muchos momentos de su documento Fernando utiliza conceptos de forma inadecuada, ya sea para referirse a un fenómeno distinto al que enuncia o queriendo encajar su concepción preconcebida en un concepto que inicialmente define un fenómeno distinto.
En este caso me refiero a la frase: “…El socialismo, no es otra cosa que el movimiento real del proletariado luchando por suprimir su existencia alienada, su existencia "para otro": para el capital, para el capitalista. O de modo más preciso: el socialismo es el modo de actividad del proletariado cuando actúa revolucionariamente para suprimir la propiedad privada”.
Lo anterior solo abona a la confusión, cuando sobre todo cuando vivimos en una sociedad cada día menos politizada y formada en lo político y donde le restamos seriedad a nuestra ciencia si no la tratamos como tal. Al proceso al que Fernando hace alusión bajo el concepto socialismo, lo podemos definir mejor si lo denominamos lucha de clases, en su caso, lucha revolucionaria o revolución, que son el movimiento real del proletariado por suprimir su alienación, la actividad del proletariado cuando actúa revolucionariamente para suprimir la propiedad privada.
El socialismo es un modelo económico, político y social. Nos habla de la etapa en que, posterior a la lucha con la que mal lo identifica Fernando, el proletariado y las clases oprimidas logran derrotar a los capitalistas y adueñarse de los medios de producción para poder comenzar a construir una sociedad distinta.
Entendiendo el socialismo como lo entiende Fernando, cualquier proceso de lucha revolucionaria es ya socialismo, cuando éste es algo que hay que construir (teórica y prácticamente) antes, durante y después de la lucha revolucionaria.
Más adelante en su documento Fernando afirma: “El bolchevismo creó una forma totalitaria de capitalismo de Estado… Históricamente, y a raíz de estos fracasos, han surgido nuevas formas de organización y concepciones de lucha y la más importante es la del Poder Popular.
El Poder Popular se opone a las concepciones tradicionalistas de lucha, como el vanguardismo y las concepciones leninistas, estalinistas, trotskistas, maoístas y de partidos revolucionarios centralizados, para lograr una sociedad superadora del capitalismo. Considerando que la revolución rusa de 1917 y las subsiguientes fueron revoluciones fracasadas, que dieron lugar a formas totalitarias de capitalismo de Estado, una nueva revolución debe concebir al poder popular como su objetivo primordial histórico”.
Me parece una afirmación arriesgada la que Fernando hace con respecto al bolchevismo, en todo caso me parece que (a reserva de una discusión más profunda) el post bolchevismo, el stalinismo, creó una forma totalitaria de capitalismo de Estado. El bolchevismo, al menos a mi entender, hizo una revolución que cimbró las estructuras de la sociedad capitalista, no sólo en Rusia sino en el mundo entero y dio paso a procesos revolucionarios importantes en la escala mundial.
En cuanto a la afirmación de que “El Poder Popular se opone a las concepciones tradicionalistas de lucha, como el vanguardismo y las concepciones leninistas, estalinistas, trotskistas, maoístas y de partidos revolucionarios centralizados, para lograr una sociedad superadora del capitalismo”, me parece que es mencionar la posición de Fernando al seno de una tendencia política como la posición de la tendencia política misma. En todo caso se trata de una mentira o un autoengaño donde de nuevo se antepone la voluntad al estudio concienzudo de la realidad.
Aquí de nuevo tenemos que entrar en el proceso de la construcción de conceptos para entender si hablamos de lo mismo.
El poder popular es, como su nombre lo indica, el Poder del Pueblo, en esa reivindicación actual, se da una particularidad en nuestro momento histórico, a saber, la búsqueda de que dicho poder se ejerza de manera directa a través de la participación organizada del mismo y mediante su movilización permanente. Se busca con ello crear un poder paralelo, condicionante, o en sus caso superador, substituto, del poder formal del Estado.
En todas estas concepciones, están incluidos, a su modo, marxistas, trotskistas, maoístas, stalinistas, anarquistas, demócratas cristianos y mil y un corrientes progresistas de la lucha social actual. Precisamente si algo enriquece desde esta posición es que no excluye, no niega, sino más bien incorpora a todas las demás. No es contraria a ellas en lo general o a alguna en lo particular. Más bien ese debate está en proceso y privilegia la unidad de acción práctica, mientras sostiene la batalla ideológica, política, a su seno.
Llamar a las revoluciones fracasadas me parece un exceso lingüístico, en todo caso podríamos hablar de procesos revolucionarios inconclusos. Al final su objetivo inicial, derrotar la burguesía, lo pudo conseguir. No pudo eliminar el capitalismo, falta hacer esa tarea.
Después nos ilumina Fernando: “…organizado en consejos obreros y asambleas populares…para acometer el desarrollo autónomo de la clase obrera como sujeto revolucionario, constituye el elemento activo y básico del movimiento socialista real, del movimiento obrero y popular revolucionario…” En esta parte coincido en mucho con Fernando, creo que tiene toda la razón cuando nos habla de la necesidad de consejos obreros, asambleas, como camino para generar el desarrollo autónomo de la clase obrera, sin lo cual un proceso no puede ser revolucionario.
El único problema es que de nuevo Fernando hace referencia solo a los procesos generales, de masas, como si surgieran solos, como si no hubiera que prepararlos, motivarlos, incentivarlos. Estos procesos no surgen en sí, no son espontáneos, como desde un inicio nos quiere inducir la visión de Fernando. Estos procesos requieren de un trabajo previo, de un trabajo de organización, promoción, impulso. Requiere, lo que Fernando no quiere ver porque le genera sarpullido el Leninismo, de la acción consciente, y la organización previa del elemento consciente. Las masas no siempre acuden a una asamblea general o a un consejo obrero desde una perspectiva revolucionaria. Incluso pudieran acudir de manera revolucionaria, inconscientes de ello o peor aún, de forma contrarrevolucionaria.
Para que esto no pasa necesitamos de la acción de los revolucionarios a lo que después dedicaré nuevos análisis, pero baste decir para efectos de esta polémica que sin ello, no se dan los procesos generales o no se dan en su forma revolucionaria y que obviar este detalle es condenar a la revolución al fracaso y a los revolucionarios a sentarnos en un sillón a esperar la acción espontánea de las masas para sumarnos a ella.