Aguilar Camín, Alejandro Martí y los anulacionistas.

Publicado en por Franky

México a 15 de junio de 2009.

En política resulta sumamente difícil encontrar coincidencias accidentales. La mayoría de las situaciones corresponden con modelos articulados por los diferentes polos de la disputa política. Hace algunas semanas surgió "de manera espontánea" un movimiento anulacionista sin mucha forma. Aparentemente los ciudadanos estaban coincidiendo en anular su voto (lo cual equivale a poco menos que anular su voluntad al menos en lo que a política abierta y legal se refiere en México). En un primer momento también este movimiento confuso no esgrimía mayores demandas que la de anular tu voto, ante políticos nulos. Sometía a un mismo rasero a toda la clase política, que, pese a sus múltiples fallas de frente a la ciudadanía no son, al menos completamente iguales (como me dijo un amigo, hasta en los perros hay razas y que me disculpen los caninos por tan lastimosa analogía).
De pronto a este movimiento ciudadano espontáneo se sumaron las voces de un gran número de intelectuales, que curiosamente casi siempre caminan juntos por tortuosos derroteros. No pocos de ellos son los que llamaron al voto útil por Fox.
De pronto también y de manera espontánea, el empresario Alejandro Martí, surge en una acción paralela a este movimiento llamando el a sí votar, pero sólo por aquellos candidatos que se comprometan ante notario público a cumplir ciertos compromisos. Lo curioso aquí es que las demandas de Martí son las mismas que semblantearon los intelectuales como las demandas que debería esgrimir el Movimiento Anulacionista. Demandas que sectores amplios de este movimiento espontáneo ya ha recogido, a saber:
  1. Reelección consecutiva de Diputados (locales y federales), Senadores, Presidentes Municipales y Jefes Delegacionales.
  2. Bajar el número de Plurinominales.
  3. Candidaturas Ciudadanas.
Y el movimiento de Alejandro Martí, Observatorio Ciudadano agregó: posibilitar la operación efectiva de las figuras como el plebiscito, el referéndum y la iniciativa popular (lo cual en lo personal me parece lo más avanzado de todo lo anterior).
En el cúmulo de incongruencias que ya en otro momento he mencionado al respecto de estos temas añado algunas observaciones.
  • Resulta difícil entender como podrán exigir los anulacionistas algo a candidatos por los que abiertamente llamaron a no votar. Es decir, renuncian a la obligación cívica de decidir el rumbo de la nación mediante el ejercicio del voto, pero le exigen a los votados...
  • Nos hablan de que los políticos no sirven y que no se puede votar por ninguno porque, según ellos ninguno es rescatable. Acto seguido, nos piden que permitamos su reelección (sí, así es, de los que no sirven ni para votar por ellos) ¿Alguien entiende?
  • Piden bajar el número de diputaciones, en específico eliminar las plurinominales. Estoy completamente de acuerdo con lo anterior. Sin embargo el argumento que esgrimen resulta hasta tierno en su inocencia. Dicen que las plurinominales son listas de partido, que se da el poder a los partidos y no a los ciudadanos (aunque esas listas son finalmente votadas por los ciudadanos). Ellos creen que con la elección por distrito se da finalmente el poder a los ciudadanos. Es verdad solo en parte. ¿Quién nombra a los candidatos en los distritos? Los mismos que nombran a los candidatos en las pluris. Los Partidos. ¿Qué va a pasar si quitan las pluris? Que las figuras que hoy aparecen en ellas se irán a los centros de voto duro de sus partidos, impidiendo la participación y/o crecimiento de las figuras locales. Si Chucho ortega no puede ser pluri de seguro se impondrá como candidato en el DF, Michoacán o Zacatecas en el distrito más perredista; tengan seguro que Germán Martínez hará lo propio en Guanajuato, Aguascalientes o Jalisco y Beatriz por Oaxaca, Puebla o Estado de México. Y si además los dejan reelegirse, adiós poder ciudadano.
  • En el caso de las candidaturas ciudadanas, en la situación actual solo serían viables, para el ciudadano Slim, el ciudadano Servitje, el ciudadano Azcárraga, el ciudadano Salinas (el de Elektra no el de Dublín), la ciudadana Aramburuzabala, o en su caso el ciudadano Aguilar Camín, el ciudadano Gómez Leyva, el ciudadano López Dóriga o ya de paso el ciudadano Rivera Carrera o Sandoval Íñiguez. Ellos por si no lo saben, ya tienen el poder así que no les interesa la incomodidad del gobierno, dudo que quieran ser candidatos. Los ciudadanos de a pié, como tu o yo, en las condiciones actuales, con el sistema electoral actual, con las reglas de juego existentes, ni sueñes que podríamos competir con el aparato político, corporativo, económico de los Partidos con registro.
  • En el caso de Alejandro Martí es lo contrario a los anulacionistas. Aquí el no dice que no votes por ninguno, dice que votes por cualquiera (que firme sus propuestas). En el fondo es la misma propuesta: Todos son lo mismo, no existen distingos. Aunque es aún más complicado. Si firman todos, ¿por quién votas?, ¿por todos? Acabarías anulando el voto. Y si todos te firman que te da derecho a imponer la agenda legislativa a toda una Nación. Estoy seguro que para la mayoría de la población es más importante un cambio de política económica que mantener la misma política con los mismos políticos, ahora reelectivos.
  • Por último en su artículo de hoy en Milenio Diario Aguilar Camín nos responde a los que decimos que la anulación no sirve para ningún fin práctico. Nos dice que se apela al factor vergüenza, mismo que él dice que ya motivo una gran reforma democrética en México, tras la apertura del sistema luego de que López Portillo fue candidato único a la Presidencia de la República. Aduce que el PRI decidió abrir el sistema por la vergüenza que le provocó dicho ridículo. Olvida Camín, como buen historiador Burgués la historia real, la que se construye con la lucha y la sangre de las masas, y no con la vergüenza y las buenas conciencias de los de arriba. Olvida al movimiento estudiantil-popular de 1968-71, Olvida los grupos guerrilleros que surgieron ante las sanguinarias represiones y el descontento popular in crescendo. Cree que les dió vergüenza jugar solos, por ellos lo seguirían haciendo. Lo que les dio fue miedo a que ante la falta de oportunidades todos optaran por las opciones de ruptura con el sistema, había que tender puentes dentro del sistema para evitarlo. Ese miedo no se logra con anular voletas, y la vergüenza, esa no creo que la conozcan.
El Cartón que ilustra el presente artículo fue publicado por Hernández en el periódico la Jornada el día 10 de junio de 2009.
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