3. La política de alianzas que debemos desarrollar, la táctica y la estrategia.

Publicado en por Franky

México DF a 20 de Septiembre de 2009.

Documentos sobre el Movimiento Revolucionario de Masas A. C.

La política de alianzas que debemos desarrollar, la táctica y la estrategia.

En una correlación de fuerzas tan interesante como la que tenemos enfrente, es fundamental que tengamos claridad para desarrollar nuestra política de alianzas, que consigamos una buena lectura de la táctica y la estrategia que debemos emplear en la lucha revolucionaria en México, así como en el plano internacional.

La Estrategia. La estrategia es la que lleva a la lucha definitiva, a la consecución de los objetivos centrales de una contienda, a la batalla decisiva. Es el cúmulo de acciones que se emprenden para buscar resolver la contradicción principal en un problema determinado.

En nuestra lucha política, el objetivo estratégico es la consolidación de una revolución política, económica y social de masas, que se desarrolle en México integrándose a su vez al concurso de los grandes procesos revolucionarios mundiales. Una revolución de masas que logre derrotar al capitalismo y que tenga como objetivo la instauración de un período de lucha distinto, en que los obreros tomen el poder del estado para derrotar los resabios de la sociedad anterior. Que se instaure un nuevo modelo de producción socialista, pero no a la usanza del socialismo real de la URSS, sino un socialismo de nuevo tipo, autogestivo, libre para las clases que encuentran su desarrollo ulterior en él e inmisericorde con las reminiscencias de las viejas clases sociales dominantes que lo combatan.

Un socialismo participativo en donde la gente, las masas, tengan el papel protagónico en la construcción de su nueva historia. Democrático, estableciendo con él las formas más profundas de la democracia política conocida hasta hoy por la especie humana, en donde podamos aspirar a un mundo mejor, no solo porque es dirigido por todos los actores que en el confluyen, sino porque además todos participan de forma práctica en su construcción final, en su articulación.

En esta lucha, entendemos que México no podrá cambiar su destino como una fuerza única. Sin lugar a dudas el escenario internacional determina en mucho los marcos de acción en los que se mueven las naciones que lo integran y más aún en la época de la globalización, por lo que México deberá inscribirse en las nuevas luchas multinacionales en que la globalización del Capital ha impuesto como tarea impostergable globalizar la revolución, la lucha, la resistencia. Las personas y organizaciones que luchamos en México por una nueva sociedad, sin lugar a dudas debemos crear puentes de coordinación con los compañeros de otras latitudes que luchan por cambiar su entorno y el entorno global. De la misma manera en caso de que México logre avances en su lucha interna, de manera inmediata éstos deberán reflejarse en sus planteamientos internacionales y en la correlación de fuerzas del escenario multinacional.

Así nuestra lucha global y local deberá tener en la mira como objetivo fijo la transformación de fondo del régimen de explotación en que vivimos, el cual tiene por un lado su parte nacional en donde unos individuos someten y explotan al resto de la población adueñándose, expropiando la riqueza socialmente producida, para usufructo de unos cuantos. Por el otro lado tenemos la parte internacional del sistema de explotación imperante en donde la distribución global del trabajo concede a cada país un lugar en la producción y en donde algunas naciones oprimen y sojuzgan al resto.

El sistema deberá combatirse en estos dos planos y esto será nuestra lucha estratégica.

La Táctica. La táctica son los elementos más concretos, inmediatos, así como los objetivos de corto plazo y las formas de obtenerlos en nuestra lucha.

La lucha estratégica, al ser una lucha general de transformación sustancial, difícilmente se podría conseguir de un momento a otro, incluso es difícil que en un primer momento la gente entienda que la fuente de sus problemas concretos, inmediatos, es la condición general de vida.

Por lo anterior es importante ir generando luchas que vayan enfiladas en la misma lógica de conseguir nuestros objetivos estratégicos pero a partir de demandas más concretas, inmediatas, que permitan ir organizando políticamente a las masas e ir definiendo directrices políticas que permitan mejorar en sus condiciones de vida.

Es decir, podemos por ejemplo tener compañeros que luchen legítimamente por una vivienda, por mejor educación, por mejorar sus condiciones de trabajo, etc. En un primer momento estos compañeros difícilmente comprenderán que las carencias anteriores tienen que ver con el sistema económico, político y social imperante. Probablemente si nosotros les decimos únicamente que hay que luchar en contra del neoliberalismo, y por otro lado encuentran otros compañeros, otras organizaciones, que les ofrezcan la lucha (y la consecución) de estas demandas inmediatas, concretas, ellos prefieran ir con quien les ayude a conseguir una vivienda, aunque no cambie en esencia sus condiciones de vida de explotación.

De la misma manera, si solo les ofrecemos la lucha por estas condiciones concretas, por estas necesidades inmediatas, tendríamos sin lugar a dudas organizaciones gremiales, incapaces de sumarse a las luchas generales, políticas, en donde la gente luchará por su interés inmediato y una vez conseguido éste abandonará la organización.

La mediación adecuada, necesaria, es crear una organización que permita generar espacios de lucha por los intereses materiales, concretos, inmediatos de la gente, pero donde a su vez la gente vaya entendiendo que estos intereses están ligados a una problemática general más amplia, que los absorbe a todos. Que la ausencia de espacios de vivienda, de educación, de trabajo, tiene que ver de manera directa con un sistema político, económico y social que no permite que estas necesidades se resuelvan y que la lucha por resolverlas debe ligarse en lo general a la lucha por terminar con ese sistema.

Estas luchas planteadas a corto plazo, pero que van ligadas a la lucha general de mediano y largo plazo son como los pequeños pasos que tenemos que dar, hilvanados, para cruzar un gran camino. Estos pasos son nuestra táctica, es decir, la forma de irnos acercando poco a poco a nuestro objetivo general, la forma de ir avanzando hacia él con pasos firmes y bien planteados. Nuestra lucha política tiene que tener sin duda una correspondencia indispensable entre nuestra táctica y nuestra estrategia, entre la lucha por los intereses generales que cambien de fondo la situación en que vivimos y las luchas particulares que ayuden a resolver problemas concretos de esta situación pero también a su vez, y los más importante, a ir generando conciencia en las masas de la necesidad de resolver esta situación general. Todos los movimientos tácticos irán siempre supeditados al planteamiento estratégico general y tendrán que tener una relación directa con él.

Nuestras alianzas estratégicas y tácticas.

Una vez que se ha definido, si bien de manera somera, cual es nuestra lucha estratégica, nuestra lucha general,  así como nuestra táctica o los caminos prácticos para ir avanzando en esta lucha general, lo anterior nos puede dar paso a entender que en esta lucha, como en cualquier otra, solos estamos en peores condiciones, incluso se diría que estamos imposibilitados a conseguir los objetivos que nos hemos trazado. Es aquí donde surge la necesidad de generar una política de alianzas, un puente que nos permita generar identidades, objetivos y formas comunes con otras fuerzas políticas y sociales que compartan más o menos en lo general los objetivos que nos trazamos. Las alianzas son de dos tipos, en lo fundamental, alianzas tácticas y alianzas estratégicas.

Entendidos los elementos anteriores podemos dilucidar que las alianzas tácticas son aquellas que nos permiten ir consiguiendo objetivos inmediatos de la lucha política, objetivos que no resuelven la contradicción principal de la lucha política sino contradicciones secundarias, pero que sin embargo nos permiten ir avanzando en la lucha general y acumular fuerzas para ella. En estas alianzas tácticas encontraremos compañeros y grupos que no coinciden con nosotros en el objetivo final de nuestra lucha, en esa transformación general de la sociedad, pero que sí coinciden en algunas luchas específicas en algunas necesidades concretas y en ellas podemos sumar fuerzas.

Es importante para poder crear alianzas tácticas sólidas, que seamos capaces de poner el acento en las coincidencias políticas sin priorizar las diferencias, las cuales deben ser respetadas. La izquierda por lo general, al menos en México, hace lo contrario. Pueden tener mil coincidencias y por lo general rompen cualquier alianza que tengan por una o dos diferencias que, a veces son hasta de matiz.

En el marco de estas alianzas tácticas encontraremos compañeros con los que diferimos en muchas cosas, pero que los puntos en los que coincidimos nos pueden poner en un mismo camino, benéfico para ambos.

Por otro lado están las alianzas estratégicas, que son aquellas que llevaremos adelante con aquellos compañeros con los que compartamos los elementos más importantes de nuestra lucha estratégica general. Esto no quiere decir tampoco que veamos el mundo igual y que las diferencias no existan. En cualquier alianza siempre existirán diferencias, ya que si estas no existieran no tendríamos porque ser aliados, sino más bien integraríamos una sola fuerza. La diferencia es que mientras en las alianzas tácticas coincidimos en los elementos particulares de la lucha y diferimos en los elementos más generales, en las estratégicas coincidimos al menos en lo sustancias de los objetivos generales, de las necesidades más globales de la lucha y del puerto al que debemos intentar de conducir el barco, pero podemos diferir en elementos de matiz o en las formas (la táctica) para llevarlo adelante.

Sin lugar a dudas, si bien nuestra política de alianzas debe ser integral y contemplar alianzas tácticas y estratégicas y ambas juegan un papel fundamental en la evolución de nuestra lucha, las alianzas estratégicas son prioritarias y representan nuestro nivel más importante de relaciones políticas, mientras que las alianzas tácticas, coyunturales, son importantes sin llegar a ser fundamentales para el desarrollo de nuestros objetivos generales, si bien si podrían serlo para la obtención de luchas específica u objetivos concretos.

Por el Movimiento Revolucionario de Masas A. C.

Franky.

Publicidad
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post