2. La Correlación de Fuerzas. Elementos internacionales.
México DF a 15 de Septiembre de 2009.
Documentos sobre el Movimiento Revolucionario de Masas A. C.
La Correlación de Fuerzas. Elementos internacionales.
En el plano internacional, la correlación de fuerzas se viene modificando de manera gradual pero permanente hacia la izquierda. Esto es una tendencia difícil que ha revertido la tendencia anterior, la del mundo unipolar.
A partir de la caída del bloque socialista y del muro de Berlín la concentración de las fuerzas políticas fue sumamente desfavorable para las masas explotadas. Se habló del fin de la historia y de la creación de un mundo unipolar. Parecía que la única alternativa de los pueblos era asumir su destino y subirse en las mejores condiciones posibles al carro del neoliberalismo. Algunos camaradas enterraron en lo más profundo de sus sótanos sus libros sobre marxismo y consideraron que la historia ya tenía un derrotero marcado.
Sin embargo los pueblos todavía tenían mucho por decir. En algunos de estos capítulos México jugó un papel de vanguardia. Por primera vez en 1988 el neoliberalismo fue derrotado en las urnas, precisamente en nuestro país. Un proyecto frentista e incluyente logró derrotar al modelo. Sin embargo ocurrió el primer fraude electoral de la historia moderna en nuestro país y el movimiento no logró superar este escenario. Muchos compañeros dicen que los dirigentes no estuvieron a la altura del momento histórico, que les faltó valor. Esto es completamente cierto. Pero lo que tampoco es negable es que, pese a que muchos de estos compañeros le rinden culto a las masas, no podemos sino afirmar que las masas tampoco fueron capaces de rebasar a los dirigentes. Esto lo podemos explicar si entendemos que los dirigentes surgen de las masas y que representan lo más avanzado de ellas, los dirigentes no estuvieron a la altura porque fueron, en parte, un reflejo de masas que tampoco estuvieron a la altura.
En 1994, surge en México la primera expresión abiertamente antineoliberal que despunta con fuerza y de inmediato atrae la atracción del mundo y su simpatía. Estamos hablando del zapatismo, que si bien hoy es considerado por muchos como una rebelión indígena que reivindica los derechos de los pueblos originarios de nuestro país, en 1994 surge con un contenido mucho más profundo y en la Primera Declaración de la Selva Lacandona llama al levantamiento popular en una lucha con contenido de clase, francamente anticapitalista y antineoliberal. Esta insurrección estaba a punto de ser aplastada por el ejército mexicano cuando el pueblo entro en escena y medio en el conflicto. Si bien no se levantó siguiendo el llamado zapatista, tampoco permitió el aplastamiento por parte del ejército y forzó la negociación, negociación en la que poco a poco el zapatismo fue renunciando a su planteamiento original y reduciéndolo a la lucha indigenista. Sin embargo es sin duda uno de los grandes precedentes de las luchas actuales y fuente de inspiración de muchos de los movimientos altermundistas, en México y en el mundo.
En posteriores fechas 1999 en México, donde las privatizaciones venían pasando como cuchillo en mantequilla, se planteó por instrucciones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial la privatización de la educación superior pública y en específico la privatización de la Universidad Nacional Autónoma de México.
En estos momentos el cálculo del neoliberalismo era que estábamos en la generación “X” la que se definía como una generación apática, individualista, incapaz de comprometerse con los problemas sociales de fondo, la primera generación producto del neoliberalismo mundial, la que soñaba con el “american way of life”, la que no tenía otro paradigma que el oficial.
Craso error. En 1999 se vio una sublevación estudiantil y juvenil únicamente superada en la historia de nuestro país por el movimiento estudiantil popular de 1968. Este movimiento nace y se forma pronto como un movimiento altermundista. De inmediato se logra identificar el enemigo principal no en el rector o su política sino en la política nacional e internacional neoliberales. Se conocen las cartas de intención firmadas por los gobiernos mexicanos en donde a cambio de prestamos económicos se comprometen a la privatización de la educación pública, en especial la superior, con organismos financieros multinacionales, se denuncia lo anterior y se declara la guerra al neoliberalismo y a la globalización neoliberal.
Por su radicalismo, por sus formas de organización (profundamente democráticas, colectivas) por sus contenidos antineoliberales y por la participación masiva de la juventud en las calles, este movimiento es sin lugar a dudas inspirador de otro de los movimientos fundamentales de la historia reciente de nuestros tiempos, que marco el inicio de lo que fueron llamadas las “luchas globalifóbicas” y que nosotros habríamos de redefinir como luchas altermundistas. Estoy hablando de la movilización de 1999 de Seattle, que inició la tendencia para que en cada lugar que se pararan los organismos típicos internacionales (FMI, MB, OMC, G-8, G-20, etc.) encontraran el recibimiento de los pueblos con foros alternativos y movilizaciones de masas que obligaban a la militarización de las zonas de reunión y a evidenciar su ilegitimidad y su impopularidad.
Es aquí donde México sale por un rato del escenario preponderante internacional y comienzan a jugar su papel otras fuerzas vivas de América Latina.
Primero fue Venezuela con el triunfo de Chávez, un militar que pretendió dar un golpe de Estado y fue derrotado y encarcelado, pero al salir comenzó a organizar un proceso de masas, de discusión en las bases, de la creación de espacios alternativos de poder y de participación política y ante el desprestigio de la clase política tradicional y de sus partidos representativos llamó a la gente a votar por una alternativa distinta, de nuevo tipo. Esto ocurre en e año de 1999.
Posteriormente la insurrección de masas en Argentina a finales de 2001, que permitió la caída de 5 presidentes en una semana. La política neoliberal provocó la quiebra de una nación que a inicios del XX era de las más ricas de América y cuyo nivel de desarrollo bien podría compararse con el europeo. La dolarización de su economía, el auge de las privatizaciones, la deuda externa e interna, los malos manejos económicos neoliberales, provocaron la crisis. Además la clase media se vio afectada por políticas irracionales como el “corralito” donde, pese a tener ahorros, no podían tocarlos a pesar de la crisis, sin embargo se beneficiaba a los grandes capitales. La insurrección popular cambio el rumbo de Argentina hacia la izquierda, una izquierda menos radical que la venezolana pero al fin mucho más cercana a un proyecto popular que el neoliberalismo imperante hasta ese momento.
En Bolivia, la guerra del gas también logró el cambio de rumbo de la nación andina hasta que, finalmente y después de un fraude electoral Evo Morales logró derrotar en las urnas a la derecha y ha venido imponiendo un proyecto de izquierda de la mano de las masas bolivianas que además se inscribe en la recuperación histórica de la dignidad y derechos de los pueblos originarios, ampliamente mayoritarios pero también profundamente denostados en la historia de su país.
Nicaragua, Ecuador, El Salvador, con sus matices incluso Chile, han representado corrimientos hacia la izquierda en sus políticas nacionales, cada uno de ellos obtenido en las urnas. Honduras es un país donde en las urnas triunfó la derecha pero en la vía de los hechos, la realidad y la movilización popular, corrieron el gobierno hacia la izquierda. Ahora en la nación hermana se vive un Golpe de Estado que ha sido heroicamente resistido por el pueblo y por su gobierno.
En el mundo además se viene conociendo del fracaso de las políticas neoliberales, evidenciado por la crisis económica mundial que ha venido reconfigurando la estructura mundial del capital. En las naciones europeas e incluso en los Estados Unidos poco a poco se viene abandonando la idea del neoliberalismo a ultranza como política económica adecuada y se vienen adoptando medidas neokeynesianas, aumentando el papel del Estado y “achicando la mano invisible del mercado”.
El mismo triunfo electoral de Barack Obama, más allá de la política que viene implementando el nuevo presidente estadounidense, significó un corrimiento a la izquierda dentro del electorado norteamericano, dentro del reducido espectro político electoral norteamericano.
En medio oriente la resistencia en contra de la política bélica de la alianza yanqui-sionista es otro de los elementos de las luchas populares que adquieren carácter revolucionario en su andar por el mundo.
Finalmente Cuba se mantiene como un referente insustituible en el panorama de la izquierda mundial.
Así la correlación de fuerzas se viene corriendo hacia la izquierda teniendo aun un dominio del neoliberalismo en el mundo, pero de manera cada vez más insipiente ante los constantes triunfos populares y la estrepitosa caída que representa la crisis económica mundial. En este escenario México se inscribe con el triunfo electoral de las masas en 2006, que sin embargo fue revertido por la derecha mediante otro fraude electoral similar al de 1988.
En el próximo análisis, la correlación de fuerzas en México.
Por el Movimiento Revolucionario de Masas A. C.
Franky.